Patricia Pita: de Montevideo a Dakar
Piloto de Rally Dakar
¿Cómo llega el automovilismo a tu vida?
El automovilismo llega a mi vida por una herencia familiar, un estilo de vida que me acompaña desde que nací. Mi papá es piloto y mi tío también. Además, teníamos un taller mecánico, así que crecí rodeada no solamente de autos, sino que respirando y viviendo este deporte día a día.
Desde chiquita soñaba con poder sentir eso que él me transmitía cada vez que se bajaba el auto de carreras.
A lo largo de tu carrera tomaste decisiones que implicaron salir de tu zona de confort, incluso dejar Uruguay para seguir creciendo. ¿Qué tan importante fue animarte a tomar caminos que no sabías adónde te iban a llevar?
Tomar riesgos fue parte de mi carrera, como irme a vivir a Argentina, alejarme de mi familia e incluso, muchas otras cosas que me fueron pasando para poder lograr mis objetivos.
Creo que es muy importante poder confiar en el instinto de cada uno. Me dijeron toda la vida que era una locura las cosas que estaba haciendo, pero si no las hubiera hecho, si no hubiera tomado las decisiones que tomé, no hubiera llegado a lograr los objetivos.
Siempre es importante creer en uno mismo y saber que las cosas a veces pueden salir bien, y otras mal, pero todo es parte de la enseñanza de los procesos de aprendizaje.
En un camino de tantos años, seguramente también hubo momentos de frustración. ¿Qué aprendiste de las veces en que las cosas no salieron como esperabas?
La frustración es parte de la vida. Está no solamente en mi vida deportiva, sino también en mi vida personal. Pero en lo deportivo, obviamente esas frustraciones vienen con otra connotación, porque hay atrás un objetivo claro, una preparación. Es imporante estar preparada para cuando eso sucede. Hace años que trabajo con psicólogos deportivos y terapeutas, es la manera en la que vas lidiando con la frustración. También esto tiene mucho que ver con tu madurez, no era lo mismo como lo manejaba cuando arranqué, que hoy en día.
Hoy la frustración para mí no es cuando las cosas no salen bien, esto lo veo como una oportunidad para mejorar. Esos fueron los momentos en los que más forjé mis herramientas y los que me hicieron fuerte para poder cumplir mis sueños.
Después de tantos años de preparación y de atravesar distintos desafíos, ¿qué significó para vos finalmente estar en la largada del Dakar?
Estar en la largada del Dakar fue uno de los momentos más increíbles de mi vida. Ya cuando me subí al avión fue como “no puedo creer que lo logré”. Para mí, ya el hecho de haber podido ir fue un montón, un proceso muy duro, muy largo, con muchísimos palos en la rueda y muchas situaciones en las cuales sufrí un montón; pero logré salir adelante y conseguir lo que necesitaba para estar ahí.
Cuando llegó el día de largada fue una sensación rarísima. Largamos el 1 de enero, y ese 31 fue la primera vez que no lo pasé con mi familia. Me acuerdo que estaba durmiendo en la carpa y a las 12 empezaron a tirar fuegos artificiales todos los que estaban ahí; pilotos, mecánicos y demás. En el momento que salgo de la carpa no podía creer que estaba recibiendo el año nuevo en Dakar.
Fue una emoción muy grande desde el momento de la largada, solo con pensar en lo que te costó llegar, ya te enfocás. Otro momento muy increíble fue cuando terminó, porque ahí fue la primera vez que tuve contacto con la enorme cantidad de mensajes de la gente que me estuvo apoyando en todo ese trayecto, y eso fue hermoso.
Fuiste la primera mujer uruguaya en correr el Dakar. ¿En qué momento tomaste dimensión de que no solo estabas cumpliendo un sueño personal, sino también abriendo un camino para otras mujeres?
Cuando terminó el Dakar y empiezo a leer los mensajes, me di cuenta de que el sueño de llegar hasta ahí no había sido solamente mío. Tenía mensajes de muchísimas mujeres de todas las edades que me decían que en un momento de su vida soñaron con ir al Dakar y me agradecían muchísimo. Mucha gente, sin importar su género, me agradecía por demostrar que se podía.
Eso a mí me hace sentir muy realizada más allá de cualquier resultado. Haciendo mi carrera, me ha tocado demostrar que las mujeres podemos estar en este tipo de deportes. Para mí es muy importante poder inspirar a la gente en general, a los niños, a los adolescentes. Que si uno tiene un objetivo, un sueño, por más loco, grande o insólito que parezca, se puede lograr si uno realmente siente que lo tiene que hacer y que es lo que ama.
Vivimos en una sociedad donde los procesos cada vez tienen menos importancia, pero si uno quiere lograr algo grande, sea cual sea, un emprendimiento, formar una familia, hay que pasar por un montón de situaciones que valen la pena porque después uno está haciendo lo que ama.
El deporte suele enseñar herramientas que después trascienden la competencia. ¿Qué característica sentís que más te acompaña en tu vida personal?
Yo soy deportista desde que tengo memoria. Antes de correr Rally, que arranqué a los 23 o 24 años, fui atleta y entrenaba en el campus de Maldonado desde muy chiquita. Siempre fui una apasionada por los deportes.
Hay un montón de herramientas que el deporte te enseña y te brinda, que obviamente desde temprana edad lo incorporas a tu vida. Son herramientas que en un aula no las encontrás y que te ayudan a sobrellevar un montón de situaciones, como por ejemplo, lidiar con la frustración y aprender la importancia de la comunicación.
La comunicación es todo, no solamente el comunicar, sino cómo decís las cosas en la vida.
¿Qué lugar ocupa tu familia en una carrera que muchas veces implica estar lejos, viajar y convivir con mucha presión?
Mi familia obviamente fue muy importante, más que nada en la educación que me dieron. Principalmente mi mamá, que fue una mujer muy adelantada para la época. Cuando yo era muy chiquita, en mi casa se hablaban de temas que hoy son normales, pero que en esa época no, como la violencia de género.
Mi mamá me enseñó y me inculcó desde muy chica que los sueños y las profesiones no tienen género, y que yo podía soñar con lo que yo quisiera ser. Y creo que eso fue la base para que yo pueda desarrollarme en este ambiente. También, el apoyo y la contención de ella, que es una persona que hasta el día de hoy es la que más me da para adelante, la que me levanta cuando estoy mal.
He tenido muchas situaciones adversas en mi carrera y también muchas vinculadas a mi género, soy una mujer en un deporte históricamente masculino. Es de los pocos deportes en el mundo donde hombres y mujeres competimos a la par y es una realidad, que las mujeres tenemos que transitar otras realidades que un hombre. Creo que de las barreras más difíciles de las mujeres en este deporte no es solamente empezar, sino que también mantenerse.
¿Qué lugar ocupa hoy el descanso en tu vida? ¿Te costó aprender que parar también forma parte de rendir?
El descanso es muy importante en mi vida, me llevó mucho tiempo entenderlo y saber que hay veces que hay que saber parar. Tuve momentos en los cuales me sobregiré o que incluso puse mi salud mental y emocional en riesgo justamente por no parar.
Hay momentos que era imposible parar, como cuando estaba intentando ir al Dakar. Entiendo que por un sueño tenés que darlo todo, pero después hay que saber también tomarse un tiempo, descansar y velar también por tu salud emocional. Es importante saber escuchar el cuerpo de cada uno.
¿Cuáles son tus próximos pasos?
Hace aproximadamente un año y medio me contactaron de un campeonato de lanchas en el cual empecé a incursionar. Primero tuve que hacer todo un entrenamiento porque nunca en mi vida había manejado una lancha.
Es un entrenamiento que está preparado para que pilotos de otras disciplinas podamos aprender a manejarlas. El campeonato se llama la E1 Series y estuve compitiendo algunas fechas el año pasado. Participé en una este año y luego por razones personales tuve que alejarme de la competencia, pero la idea es regresar antes de que termine el año.
La competencia también es parte de mi vida. Desde que tengo recuerdo siempre compito en algo y a veces es muy duro también, para quien está acostumbrado a vivir así, estar sin hacerlo ya que es el eje de nuestra vida. Este año probablemente vuelva a competir y si no es en lanchas, en algo me subo.
