Cuidar nuestros huesos: una inversión para toda la vida

Dra. Silvia Palasti | Internista y Reumatóloga | Máster en Enfermedades Autoinmunes

Mujer estirando la espalda al aire libre | Cuidar nuestros huesos: una inversión para toda la vida

Nuestra salud ósea es uno de los pilares fundamentales de una vida saludable. Y aunque muchas veces pensamos en los huesos simplemente como las estructuras que nos sostienen y nos permiten movernos, su función va mucho más allá.

Los huesos son órganos vivos, dinámicos y fundamentales para nuestro organismo. Su desarrollo y cuidado comienzan desde las primeras etapas de la vida y continúan siendo importantes hasta la adultez mayor.

Mucho más que sostenernos

Los huesos trabajan junto con nuestros músculos para mantener la postura, la estabilidad y permitirnos caminar y realizar nuestras actividades cotidianas. Pero además, albergan la médula ósea, responsable de producir nuestras células sanguíneas, y constituyen una importante reserva de calcio.

¿Y por qué es tan importante el calcio? Porque participa en numerosas funciones del organismo, desde el funcionamiento de los músculos, el corazón y el sistema nervioso hasta otros procesos esenciales para nuestra salud.

Por eso, cuidar nuestros huesos es una tarea que comienza mucho antes de que aparezcan los problemas.

El capital óseo se construye desde la infancia

Desde la etapa fetal, pasando por la infancia y especialmente durante la adolescencia, una alimentación adecuada y un aporte suficiente de calcio son fundamentales para alcanzar un buen pico de masa ósea.

Este pico se alcanza aproximadamente entre los 20 y 25 años en las mujeres y entre los 25 y 30 años en los varones. A partir de allí, ese capital óseo constituye una reserva que debemos cuidar durante el resto de nuestra vida.

Con el paso de los años, distintos factores pueden favorecer su pérdida. En las mujeres, la menopausia tiene un impacto especialmente importante, mientras que en los hombres los cambios hormonales asociados al envejecimiento también pueden contribuir a la disminución de la masa ósea.

Los trastornos de la conducta alimentaria pueden afectar negativamente la adquisición y el mantenimiento de una adecuada masa ósea. El sobrepeso y la obesidad también pueden tener consecuencias sobre la salud de nuestros huesos.

Niño tomando un vaso de leche | Cuidar nuestros huesos: una inversión para toda la vida

Calcio y vitamina D: grandes aliados

La vitamina D cumple un papel fundamental porque favorece la absorción intestinal del calcio y contribuye al mantenimiento de una adecuada estructura y fortaleza ósea.

Por eso, mantener niveles adecuados de vitamina D es importante para prevenir la pérdida de masa ósea y disminuir el riesgo de fracturas. Su suplementación, sin embargo, debe ser indicada y controlada por un médico, ya que niveles excesivos pueden ser perjudiciales para la salud, entre otras cosas, para la función renal.

El movimiento también fortalece nuestros huesos

El ejercicio es otro de los grandes aliados de la salud ósea. La actividad física, especialmente aquella que implica carga y trabajo muscular, estimula tanto la adquisición de masa ósea durante las etapas de crecimiento como su mantenimiento a lo largo de la vida.

Por supuesto, el ejercicio debe adaptarse a la edad, las condiciones de salud y la capacidad física de cada persona.

Prevenir hoy para vivir mejor mañana

La osteoporosis merece un capítulo aparte, pero es importante saber que mantener una buena salud ósea durante toda la vida ayuda a reducir el riesgo de fracturas, especialmente de muñeca, vértebras y cadera.

Esta última puede tener un impacto especialmente importante en la autonomía y la calidad de vida. Luego de una fractura de cadera, solo una proporción de los pacientes logra recuperar completamente el nivel de autonomía que tenía antes de la fractura.

Hoy existen tratamientos médicos eficaces para la osteoporosis y para disminuir el riesgo de fracturas. Pero la prevención comienza mucho antes.

Una alimentación adecuada, niveles apropiados de vitamina D, actividad física y controles médicos según cada etapa de la vida son los pilares para cuidar nuestros huesos.

Porque cuidar nuestra salud ósea no es una tarea para cuando somos mayores. Es una inversión que comienza desde el inicio de la vida y nos acompaña durante todas sus etapas.

Ante dudas o factores de riesgo, consultá con tu médico tratante y evaluá tu salud ósea.

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