Ver al otro es salvar vidas
Alexis Rosa | Academia del Molino
Mayo Amarillo vuelve a Uruguay. Es un buen momento para preguntarnos, sin trampas, cómo nos movemos en el tránsito.
En mayo, Uruguay se suma otra vez al movimiento internacional Mayo Amarillo. El lema de este año lo dice claro: «En el tránsito, ¡ver al otro es salvar vidas!».
Antes de los consejos prácticos, una pausa. Porque casi siempre pensamos que los que manejan mal son los otros: el que viene atrás tocando bocina, el que se cruza sin mirar, el que va en contramano por la ciclovía. Y, sin embargo, a todos nos pasó alguna vez mandar un mensaje en un semáforo, cruzar fuera de la senda por atajar, no ponerle el casco al chico porque «vamos acá nomás», ir diez kilómetros más rápido porque estamos llegando tarde.
Una pregunta incómoda
¿Conducís bien? ¿Sos cuidadoso como peatón? ¿Como ciclista? ¿Como pasajero? ¿Como padre o madre que lleva chicos al colegio?
No hay forma honesta de contestar rápido. Vale la pena pensarlo un rato, recordando los últimos siete días. Las veces que salimos apurados, las veces que miramos el celular, las veces que dimos por hecho que el otro nos había visto.
Mayo Amarillo no es una campaña para señalar a los demás. Es una invitación a revisarnos: en el auto, en la moto, caminando, cruzando, acompañando a otros.
En la casa, en el trabajo, en el colegio
La seguridad vial no empieza en la calle. Empieza antes.
En casa, cuando un padre se pone el cinturón o no delante de sus hijos. Cuando se respeta el límite de velocidad en el barrio donde juegan otros chicos. Cuando se le enseña a un niño a mirar a los dos lados, aunque sea una calle tranquila.
En el trabajo, cuando una empresa organiza los tiempos de sus colaboradores sin presionarlos a correr. Cuando se conversa sobre cómo vamos y volvemos. Cuando se valora llegar seguro más que llegar rápido.
En el colegio, cuando se habla del tránsito como un lugar donde convivimos, no como un obstáculo que hay que sortear. Cuando los adolescentes aprenden que una moto no es un juguete y que el casco no es opcional.
Cada uno de esos gestos, chiquitos y cotidianos, construye o destruye seguridad vial.
Algunas cosas concretas para empezar esta semana
Si manejás auto
- Salí diez minutos antes. Buena parte de las maniobras peligrosas en la calle son apuro puro.
- Guardá el celular en la guantera. No alcanza con ponerlo en silencio: tiene que estar fuera de tu alcance. Mirarlo tres segundos a 60 km/h equivale a manejar cincuenta metros con los ojos cerrados.
- Antes de abrir la puerta, girá el torso y mirá por encima del hombro. Una moto o una bici puede venir por la derecha.
- En zonas residenciales, 30 km/h. A esa velocidad, un peatón atropellado sobrevive en el 90% de los casos. A 50 km/h, la mitad.
- Al pasar a una moto o a una bici, dejá un metro y medio de distancia.
Si andás en moto
- El casco va siempre y bien abrochado. En 2024, el 19,4% de los motociclistas fallecidos no lo estaban usando.
- Hacete ver. Luz encendida también de día, chaleco reflectivo de noche o con lluvia. La mayoría de los autos que chocan motos dicen lo mismo: «no la vi».
- No te metas en el punto ciego de un auto o un camión. Si no ves el espejo del conductor, él no te ve a vos.
- Campera, guantes y botas, aunque haga calor. Caer a 40 km/h con una remera es dejar la piel en el asfalto.
Si vas a pie o en bici
- Cruzá por la senda peatonal aunque tengas que caminar media cuadra más. Buena parte de los atropellamientos graves ocurren en cruces informales.
- Levantá la vista del celular al cruzar. Parece obvio y sin embargo es uno de los hábitos urbanos más comunes.
- De noche, algo claro o reflectivo. Con ropa oscura, un conductor te ve recién a 25 metros. Con algo reflectivo, a 140.
- En bici, luces adelante y atrás. Siempre.
Cuando salís con amigos o familia
- Acordá antes quién maneja. El que maneja no toma. Si todos van a tomar, taxi, Uber o quedarse a dormir.
- Si ves que alguien se va a poner al volante en mal estado, intervení. Esconder las llaves, llamar un auto, ofrecer tu casa. Es incómodo. Lo otro es peor.
- Con chicos, siempre en SRI (sistema de retención infantil) según edad y peso. El cinturón de adulto no protege a menores de 1,36 metros.
