La fascia: el tejido olvidado

Dr. Tulio Peralta | Policlínica de Medicina del Deporte | Clínica MP Punta del Este

Mujer realizado ejercicio de estiramiento de brazos | La fascia: el tejido olvidado

Cuando pensamos en el movimiento del cuerpo, imaginamos músculos, tendones y articulaciones. Sin embargo, existe un tejido menos conocido, pero fundamental: la fascia. Se trata de una red continua de tejido conectivo que envuelve, conecta y da soporte a músculos, tendones y órganos. Es, en cierto modo, el “traje interno” del cuerpo.  

A lo largo de la vida, la fascia no permanece igual. En la juventud, es más elástica, hidratada y flexible, lo que permite movimientos amplios, suaves y coordinados. Por eso es que los niños suelen moverse con facilidad, con mucha flexibilidad, sin rigidez ni dolor.

Con el paso de los años, y especialmente con el sedentarismo, la fascia tiende a volverse más rígida, tensa y menos hidratada. Esto puede traer problemas y síntomas: algo tan simple como entrar y salir del auto o, al hacer ejercicio, puede ocasionar contracturas, dolor y lesiones. 

Pero también la acumulación de tensiones por un esfuerzo desmedido o la falta de descanso puede predisponer a dolor y lesiones. En los días previos a una lesión muscular, el deportista suele sentir que el músculo está tenso. 

En otras palabras, no solo envejecen los músculos o las articulaciones: también lo hace la fascia, y muchas veces es la gran responsable de cómo nos sentimos al movernos.

¿Cómo se puede cuidar la fascia y prevenir estos cambios?

La buena noticia es que la fascia responde muy bien a estímulos adecuados. Algunas recomendaciones simples: 

Hombre y mujer realizando ejercicio en un gimnasio | La fascia: el tejido olvidado

1. Moverse todos los días
El movimiento es el principal estímulo para mantener la fascia flexible. Caminar, estirarse o cambiar de postura con frecuencia ya marca una diferencia.

2. Incorporar ejercicios de movilidad y estiramientos
No solo elongar músculos, sino moverse en diferentes direcciones, con amplitud y control.

3. Hidratarse
La fascia tiene un alto contenido de agua. Beber líquidos en forma adecuada ayuda a mantener su elasticidad.

4. Variedad de movimientos
Evitar siempre los mismos gestos. El cuerpo necesita diversidad de estímulos para mantener saludables estos tejidos. 

5. Técnicas complementarias
Aplicar calor (con bolsa de agua o de arroz, o una botellita con agua tibia), masajes, pasar rodillos o deslizar el cuerpo sobre una pelota de tenis puede ayudar a liberar tensiones. 

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