Gracias por la mirada
De Mamás Reales
De un día a otro había dejado las mil horas de oficina para entregarme en cuerpo y alma a un viaje que me demandaba pasar del modo hacer al modo ser sin mucha pretemporada. Tras el parto habían nacido dos personas. Alfo con sus tres kilos doscientos cincuenta y cinco gramos y todo para vivir, y yo, algo más pesada, con una nueva manera de ver y experimentar una vida ya arrancada.
Se habla mucho —y con razón— del esfuerzo que implica criar. Del cansancio, de las noches sin dormir, de la renuncia, de la logística infinita. Pero hay algo mucho más profundo que también es real en la maternidad y quiero agradecer. Con los niños llega una nueva comprensión de nuestra propia emocionalidad, entendemos algo de lo que es la trascendencia y nos transformamos como humanos. Eso, sobre todo.
Entonces, con los hijos, aprendemos a dormir, a comer …y en el mejor de los casos, a jugar. Volvemos a lo esencial.
Encima, como no conocen de prejuicios, nuestros filtros quedan expuestos en respuestas que damos en automáticos y que revisamos al enunciarlas ante sus infaltables “¿pero, por qué?”.
Platón decía que la pregunta es la madre de la filosofía, y yo diría que los niños son los padres de las buenas preguntas. Filósofos por naturaleza. Quizás por eso convivir con niños sea una de las experiencias filosóficas más profundas que hay. Ellos cuestionan para armar el puzzle del mundo y sin quererlo ni buscarlo, con sus preguntan desarman el nuestro.
Los niños vienen con esa mirada de fábrica. Ellos son principiantes en esto de la vida. Y viven más que con la cabeza, con el corazón. Quizás por eso su presencia nos transforma tanto.
Y, hablando de filosofía aplicada a la vida, el gran Nietzsche describe las tres transformaciones del espíritu humano en Así habló Zaratustra. Dice algo así como que primero somos como el camello, que carga con los mandatos; luego como el león, que aprende a rebelarse; y finalmente el humano se transforma en niño, porque los años lo llevan a volver al origen.
En el mes de la niñez, va esta reflexión para agradecer a los niños el regalo de una nueva mirada.
