Entrevista a Ricardo Alarcón

Ricardo Alarcón es un destacado empresario uruguayo, quien a principios de este año atravesó la enfermedad COVID-19 y nos cuenta su experiencia en esta entrevista.

¿Haber cursado COVID-19 cambió de alguna manera su percepción sobre la importancia de los cuidados y de la prevención en salud?

Jamás cambió. Fuimos extremadamente cuidadosos, diría que hasta enfermizos. No sabemos cómo nos contagiamos y eso también nos ha angustiado, la incertidumbre de cómo y dónde y el miedo de volver a contraerlo.

Tampoco varió nuestra conducta en la prevención de la salud. Seguimos cuidándonos al extremo incluso ahora en que por suerte los casos están disminuyendo.

¿Qué cree que lo hizo sobrellevar esta experiencia tan extrema?

El cuidado y el cariño que recibí de todo el personal de MP que trabajaron en forma exhaustiva y fueron mi familia en momentos en que estaba emocionalmente solo.

También el equipo que me atendió en la UCI encabezados por el Dr. Alejandro Sulca, trabajando día a día, minuto a minuto, moviendo “perillas” sin respiro e informando a mis seres queridos con respeto, profesionalismo y gran sensibilidad que ayudó a mantenerlos fuertes.

De la misma manera el equipo del Dr. Manuel Baz que trabajó para que yo pudiera integrarme a la vida normal después del alta, tarea no fácil porque aún lucho por vencer limitaciones.

Ya de alta, la Dra. Mabel Goñi y todo el equipo de MP me arropan para superar esos vestigios que aún quedan.

¿Cuáles fueron los desafíos más importantes post COVID?

Recuperarse no es fácil. Los músculos de la cara no me respondían y no podía comunicarme bien, me cambió la voz, me costó comenzar a hablar, no podía modular bien, nadie entendía lo que hablaba ya que lo hacía muy bajo. Imposible tomar agua sin volcarla, tampoco tenía fuerzas para aspirarla con un sorbito, menos para sostener un vaso con la mano o los cubiertos para comer. Pararme, mantener el equilibrio, aprender nuevamente a caminar, recuperar las fuerzas, perder el miedo, abrir solo una puerta, abrochar los botones del pijama, soportar los dolores de oido, recuperar el olfato, y el gusto, en fin…

Finalmente creo que ha sido muy importante tratar de manejar el pánico, superar los momentos de depresión y el miedo que aún siento cuando se acerca la noche. Al día de hoy solo me duermo cuando tomo de la mano a mi señora.

¿Qué le diría a una persona que desconfía o minimiza el impacto del COVID-19 en la salud de las personas?

Solo le contaría mi experiencia, la incertidumbre y la angustia que mi familia ha vivido durante mi internación y en los días siguientes. También la mía al darme cuenta que estuve “muerto” casi 30 días y la vida siguió…

Además los mensajes y las llamadas que recibí de personas que perdieron a sus padres, hermanos o esposos y no pudieron acompañarlos en sus últimas horas. El consuelo es saber que siempre se tiene la compañía del Personal de Salud.

De saber que en el futuro cercano surgiera una nueva pandemia: ¿cómo se prepararía para ella? ¿qué haría de diferente?

En caso de una nueva pandemia mantendría los mismos cuidados, atendiendo los consejos y sugerencias de las autoridades sanitarias. Hoy deseo alcanzar mi mejor estado de salud. Quiero disfrutar de lo que me queda por vivir con mucha alegría, creo que esto nos hace más fuertes.

¿Qué nos debería dejar esta experiencia como sociedad?

Tomar conciencia de nuestra vulnerabilidad. Somos mortales y sufrimos ante desastres naturales, culturales, políticos, sociales, económicos. Una pandemia es otro desastre y debemos despertar una solidaridad mayor a la que actualmente tenemos… y AGRADECER, AGRADECER Y AGRADECER a todos aquellos que ponen en riesgo su vida para proteger y salvar la de otros.

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