Asma: entenderla para respirar mejor
Prof. Agda. Dra. Ana Musetti | Neumóloga
El asma es una de las enfermedades respiratorias crónicas más frecuentes en el mundo y afecta a millones de personas de todas las edades. Aunque suele comenzar en la infancia, puede aparecer o reaparecer en cualquier etapa de la vida.
Desde la neumología, el mensaje es claro y alentador: el asma se puede controlar. Con un diagnóstico adecuado, un tratamiento correcto y un rol activo del paciente, la gran mayoría de las personas puede llevar una vida plena, activa y sin limitaciones.
¿Qué es el asma?
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas. Se caracteriza por:
- Hiperreactividad bronquial (respuesta exagerada)
- Limitación variable y generalmente reversible del flujo de aire
Como consecuencia, aparecen síntomas que pueden ir y venir:
- Falta de aire (disnea)
- Tos, muchas veces nocturna
- Silbidos en el pecho (sibilancias)
- Sensación de opresión torácica
¿Por qué se produce el asma?
El asma no tiene una única causa. Se desarrolla por la interacción de distintos factores:
- Predisposición genética
- Tendencia alérgica (atopia)
- Exposición a alérgenos desde etapas tempranas
- Infecciones respiratorias en la infancia
- Factores ambientales (contaminación, humo de tabaco)
- Exposición laboral (polvos, químicos)
- Alteraciones en el desarrollo pulmonar
Además, existen desencadenantes que pueden provocar síntomas en personas con asma:
- Ejercicio físico
- Aire frío
- Infecciones respiratorias
- Polen, ácaros, moho, pelo y caspa de animales
- Humo de tabaco
Es importante diferenciar: los factores que favorecen el desarrollo del asma no son los mismos que los que desencadenan los síntomas.
¿Cómo se diagnostica el asma?
El diagnóstico del asma se basa en una combinación de elementos clínicos y estudios.
El primer paso es la evaluación médica, donde se identifican síntomas característicos y su variabilidad. Por ejemplo, es típico que los síntomas empeoren con el ejercicio, el frío o durante infecciones respiratorias.
El estudio más importante es la espirometría, que permite evaluar cómo fluye el aire en los pulmones y detectar obstrucción en la vía aérea.
Sin embargo, es fundamental saber que:
Una espirometría normal no descarta el asma, especialmente si el paciente está sin síntomas en ese momento.
Por eso, en algunos casos puede ser necesario repetir estudios o basar el diagnóstico en la evolución clínica.
¿Cómo se trata el asma?
El objetivo del tratamiento es lograr el control del asma, es decir:
- No tener síntomas
- No limitar las actividades
- Dormir bien
- Evitar crisis
El tratamiento se basa en dos pilares:
1. Medicación controladora
Es el tratamiento más importante para lograr el control del asma, se usan todos los días, aunque la persona se sienta bien.
El principal componente son los corticoides inhalados, que actúan reduciendo la inflamación de los bronquios.
2. Medicación de rescate
Son broncodilatadores que alivian rápidamente los síntomas. No actúan en la base de la enfermedad (inflamación) sino en una de las consecuencias (broncoespasmo). Su efecto es corto por lo que su uso aislado no logra controlar la enfermedad.
Dado que los tratamientos se usan de forma inhalada es de fundamental importancia conocer y realizar correctamente la técnica inhalatoria para que sean efectivos.
