¿Cómo encaramos el verano y las posibles lesiones o riesgos?

Lic. Patricia Piñeyro | Nutricionista, Dra. Lídice Dufrechou | Dermatóloga, Dr. Gastón Gioscia | Deportólogo

La llegada del verano y el calor invitan a pasar más tiempo al aire libre, a disfrutar de momentos acompañados de amigos y la familia, y realizar actividad física en nuevos espacios. Es cuando debemos recordar ciertos aspectos importantes para prevenir situaciones no deseadas.

Sin duda uno de los abusos más frecuentes es el exceso de exposición solar, lo cual ocasiona quemaduras (enrojecimiento, ampollas) que pueden estar acompañadas de síntomas como dolor de cabeza, mareos y vómitos secundarios al aumento de temperatura corporal. Por ello debemos evitar la exposición solar directa entre las 10 y las 16 horas.

Tampoco debemos olvidar que la realización de deporte al aire libre en estos horarios es un factor de riesgo, dado que el esfuerzo físico sumado al calor extremo puede ser perjudicial. Para esto, es recomendable permanecer a la sombra, usar ropa adecuada (trama gruesa y colores fuertes), usar lentes de sol, sombrero y cremas protectoras solares, así como mantener la hidratación adecuada. Estos cuidados deben ser más estrictos en bebés y ancianos, ya que son más sensibles a estos efectos dañinos del sol.

Pero la exposición solar no es el único factor a tener en cuenta para nuestro cuidado en verano. En esta época también se vuelven más frecuentes las picadas, asados, salidas a comer, meriendas en la playa y bebidas refrescantes que pueden incluir azúcares y alcohol. Las rutinas cambian y si se logra equilibrar las cantidades y frecuencia de “extras” poco saludables que puedan surgir no habría inconveniente. El problema es cuando estas actividades se transforman o se realizan con excesos y sin cuidados.

El consumo de bebidas con alcohol, que no es un nutriente (el organismo no lo va a utilizar para cumplir funciones vitales) y tiene un aporte energético de 7 kcal por gramo, puede resultar en un problema. Además, un agravante a esta situación, se da al sumar a estas bebidas azúcares, ya que el resultado es un aporte de energía aún más elevado.

El consumo excesivo de alcohol produce daños a nivel del hígado, cerebro, páncreas y corazón, pudiendo desencadenar en diferentes enfermedades. Para evitar riesgos aún mayores, existen estrategias que ayudan a controlar la cantidad y medida en el consumo de bebidas alcohólicas como es una correcta hidratación con agua.

Por último, si planeamos comenzar a realizar actividad física y ejercicio en verano, es importante recordar que el cuerpo no se debe trabajar por temporadas, y esta estación puede resultar una excelente oportunidad para mantener la rutina de ejercicios durante todo el año.

Muchas consultas deportológicas que se realizan durante y después de las vacaciones, tienen que ver con lesiones en los pies. Estos se ven sometidos a una mayor carga deportiva, por el aumento de la actividad, se camina más y en diferentes terrenos (arena, balastro) y los pies son expuestos a una menor protección del calzado. Es por eso que nos exponemos a las flictenas por fricción (las ampollas), la tendinopatía de Aquiles y la fascitis plantar. En la prevención de las flictenas, se debe tener en cuenta el calzado deportivo. Nunca se deben usar zapatos nuevos en las competencias de running.

En cuanto a prevenir la tendinopatía de Aquiles y la fascitis plantar considerar que el índice de masa corporal elevado es un factor de riesgo, así como también, el antecedente previo de estas patologías, las alteraciones de la pisada, las debilidades en la fuerza de los músculos de las pantorrillas, y los vinculados a la actividad: incremento de la distancia recorrida, la velocidad, poca recuperación, aumento de los saltos, y cambios en la superficie de corrida y el calzado.

En resumen, el verano es una excelente estación del año para disfrutar de variadas actividades sociales, deportivas y lúdicas siempre y cuando lo hagamos con responsabilidad y con los cuidados necesarios para la salud.

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