Desayune como rey, almuerce como príncipe y cene como mendigo
Por Analía Pages | Lic. en Nutrición

Es importante tomar conciencia de realizar un buen desayuno apetitoso, completo y equilibrado, que dé a nuestro cuerpo la energía y los nutrientes necesarios para iniciar un buen día.

En el momento de despertarse, el organismo comienza a funcionar de otra manera. La respiración, la circulación y otros procesos, que eran más lentos durante el sueño, se aceleran de pronto para poner el cuerpo en condiciones de afrontar las actividades de la jornada.

Muchas personas están acostumbradas a no desayunar o a realizarlo de manera muy pobre. Como consecuencia, tienen sensación de cansancio o desgano, náuseas y dolores de cabeza durante el día, pues descienden los niveles de azúcares en sangre y la presión arterial.

Existen alimentos que, por sus características, son especialmente adecuados para el desayuno, pues el comienzo del día es un buen momento para suministrar calcio a nuestro organismo, ya que durante el almuerzo y la cena el aporte de éste generalmente es bajo.

Debemos incluir en el desayuno alimentos tales como leche, yogur o queso, que proporcionan proteínas de alto valor biológico y calcio, pan o cereales por ser ricos en hidratos de carbono y vitaminas del complejo B, fruta fresca o su jugo, fuentes de vitaminas y fibra.

No hay excusas para no desayunar

Las personas que no desayunan suelen argumentar que en ese momento no tienen hambre, que no les alcanza el tiempo.

“Me levanto sin apetito”
Conviene levantarse un rato antes y ensayar cada día distintas combinaciones que resulten saludables y apetitosas. A veces el motivo de la falta de apetito es haber comido demasiado la noche anterior; si es así, conviene reducir el volumen de la cena. Otro recurso es no acostarse inmediatamente después de comer y, si es posible, realizar algún ejercicio físico (caminar, bicicleta).

“No tengo tiempo”
En unos pocos minutos es posible disponer de un desayuno agradable y nutritivo si se lo deja preparado desde la noche anterior.

“Estoy a dieta”
Es un error creer que hacer dieta significa no comer. El desayuno es el mejor momento del día para alimentarse, pues permite llevar a cabo con mayor facilidad una jornada hipocalórica. La estrategia es elegir los alimentos con pocas calorías y que brinden sensación de saciedad. Si no es posible levantarse antes para desayunar en casa, se puede buscar el momento de hacerlo en un bar, en el trabajo o hasta en el camino.

Por lo que no hay excusas para no empezar el día con un buen desayuno!