Creciendo saludable: la importancia de los juegos

Jugamos a las escondidas, a la pelota, a pintar, a las cartas, a trabajar. Los juegos forman parte de nuestras vidas a diario. Mientras nosotros, los adultos jugamos por placer, para los más chiquitos, el juego tiene una función particular: para ellos jugar es aprender. Aprender sobre el mundo que lo rodea, sobre qué objetos existen, para qué sirven, aprender sobre sí mismos y sobre los demás.

El juego permite al niño sentirse causa y ver concretada su capacidad de producir algo, y de esta manera incrementar su autoestima, imaginación, desarrollo intelectual y motriz. El juego es la vía ideal para transformar sus sentimientos y emociones en acciones. Los juegos también nos cuentan sobre la etapa del desarrollo en la que se encuentra, ya que estos van variando a medida que el niño crece porque se amplían sus intereses y habilidades.

En los primeros tres años es fundamentalmente importante que los padres dediquen tiempo exclusivo a jugar con sus hijos

Desde el momento en que un bebé nace, de manera intuitiva y natural, mamá empieza a jugar con él, con miradas, palabras, caricias, y el bebé reacciona ante ellas. Los conocidos juegos de crianza, que surgen espontáneamente a la hora del baño, al cambiar los pañales, a la hora de comer, ayudan al bebé a tomar conciencia de su cuerpo, a sentirse querido, valorado y contenido.
El juego espontáneo en esta primera etapa permite a mamá conocer a su bebé, qué le gusta y qué no, y fomenta las bases de un nuevo vínculo que durará para toda la vida.

Nuestro rol como padres en el juego de nuestros hijos

Cómo intervenimos en las experiencias de juego con nuestro pequeño influye mucho en el desarrollo de su personalidad. Lo principal es detenernos y observar a nuestro hijo, y brindarle el espacio para que nos indique qué quiere y qué necesita.

No importa la cantidad de tiempo que juguemos con ellos, sino la calidad del mismo. Para nuestros hijos el mejor regalo que podemos darle es nuestra presencia, nuestra atención, nuestra mirada.

Antes que nada se debe tener en cuenta que el primer objetivo del juego es el disfrute y que luego viene el aprendizaje. El niño es el protagonista que elige su juego y cómo jugarlo, las mejores experiencias de aprendizaje suceden cuando los niños eligen lo que quieren hacer.

Para los niños el mejor juguete son sus padres. Las experiencias compartidas son mucho más enriquecedoras para el pequeño ya que el aprendizaje se da en dos planos: un plano cognitivo que tiene que ver con la nueva adquisición y el plano afectivo donde el hecho se impregna de un valor particular.

Primeros tres meses
Cuando tu bebé nace, sus movimientos al principio son poco coordinados. En esta etapa le llaman la atención los colores contrastantes, dado que su visión aún no está desarrollada como la de los adultos. Por eso son recomendables los juguetes u objetos como colores tales como negro, blanco y rojo. También disfruta mucho de la música suave y mejor aquella que escuchaba mamá en la panza, ya que la reconocerá y le trasmitirá una enorme seguridad. Los móviles coloridos y musicales resultan sumamente atractivos y le permiten comenzar a diferenciar el movimiento de la quietud.

Entre los 3 y 4 meses
Alrededor de los 3 meses tu bebé cuenta con la capacidad de mirar voluntariamente lo que desee y empieza a interesarle el mundo que lo rodea más allá de mamá. Comienza a agarrar voluntariamente objetos relativamente grandes con toda su mano, por eso se fascinará con los juguetes coloridos confeccionados con distintos materiales, texturas y formas para estimular todos sus sentidos. Si hacen ruido, además de estimular el sentido del oído, estimularán también el desarrollo de su coordinación motora más rápidamente. Los títeres de boca y ojos grandes son una excelente herramienta a partir de esta etapa ya que se asemejan al rostro humano que es lo que más le llama la atención del bebé, y los invita a comunicarse moviendo todo su cuerpo.

Entre los 6 y 9 meses
A medida que va creciendo el juego se torna mucho más interactivo debido a que puede sentarse y gatear, teniendo la habilidad de poder acercarse por sí solo a los objetos que desee. Por esta razón, se divertirá con los juguetes que caminen o se desplacen como también aquellos que pueda golpear, apretar y tirar al suelo haciendo mucho ruido. Las pelotas, los autitos, los muñecos a cuerda y los cubos apilables son los ideales en esta etapa.

Entre los 9 y 12 meses
En este periodo los movimientos del bebé son muchos más controlados, puede ubicar sus dedos en forma de pinza logrando así un mayor control de su mano permitiéndole agarrar objetos más pequeños y soltarlos voluntariamente. Al ser su desarrollo cognitivo mayor, le divertirán e interesarán los juegos de poner y sacar (de encastre) y aquellos que imitan los objetos que utilizan los grandes como ser los teléfonos de juguete con sonidos. También son ideales para esta etapa los cubos que se insertan uno dentro del otro y los aros que se colocan en un tubo central.

Es importante controlar que sean juegos seguros, minimizando los riesgos de accidentes.

Entre los 12 y 18 meses
Entre los 12 y los 18 meses aproximadamente las capacidades de tu hijo para interactuar con el medio son cada vez mayores, es posible que haya dado sus primeros pasos y si aún no lo hizo próximamente lo hará. Es importante que tenga un lugar seguro donde pueda jugar y explorar sin limitaciones y sin la necesidad de estar controlándolo constantemente. Debido a las habilidades físicas que sigue desarrollando día a día, se sentirá muy atraído por los juegos apilables, que le permitirán conocer las formas y los tamaños, los juegos de oprimir ayudan a la coordinación mano-ojo. También le llamarán la atención los libros de cuentos que inciten a la imaginación. Utilizando crayones y hojas comenzará con sus primeros garabatos, un hermoso signo de su creatividad. Los bloques de plástico que se encajan unos en otros ofrecen una mayor coordinación, pues encajarlos exige una enorme precisión y fuerza.

Entre los 18 y 24 meses
Entre los 18 y los 24 meses aproximadamente tu hijo será cada vez más independiente, la coordinación al caminar estará cada vez más desarrollada, incluso vas a poder ver cómo puede correr en determinados momentos. Es por ello que los juegos con pelota le resultarán muy divertidos, podrá tirarla, patearla y jugar con la familia. Los juegos al aire libre, en la arena, trabajar con plastilina, actividades musicales, todo esto mantendrá a tu hijo entretenido. Jugar con autos, trenes y muñecos le va a ayudar a desarrollar su imaginación.