La alimentación: un pilar para el crecimiento

Un bebé, dentro del útero recibe la comida directamente de la placenta, a través del cordón umbilical, con lo cual la gran mayoría de los nutrientes le son proveídos por la circulación materna que llegan a la circulación placentaria y pasan a la circulación fetal mediante el cordón umbilical.

En ese proceso hay presencia de aminoácidos, grasas y azúcares, y de ellos lo más importante es mantener un buen nivel de glucosa circulante, porque la misma es esencial para que funcionen la mayoría de los órganos, incluido el cerebro.

De ese modo, un bebé pasa de una situación intrauterina en la que recibe la glucosa a través del cordón umbilical a otra en la que súbitamente se corta el cordón y tiene que regular por sí mismo su producción y flujo.

Un nivel normal de glicemia en un recién nacido está entre 50 y 150. Se recomienda que el recién nacido coma frecuentemente para que pueda mantener una glicemia y actualmente se aconseja que el bebé empiece a comer justo después del nacimiento.

Un niño debe comer a libre demanda, esto significa cada vez que llore y pida alimento.

En algunos casos, es posible que el bebé no se despierte para pedir alimento; cuando eso ocurra, a la cuarta hora de no despertarse para comer, es mejor despertarlo, pues así se evita que se baje la glucosa sanguínea. Ante cualquier duda consulte a su pediatra.