• Primer Trimestre

    El mismo va desde la semana 1 a la 13 de embarazo.
    En este trimestre es donde se da la fertilización, la implantación y el desarrollo inicial del bebé.

    Se recomienda una vez que se haya decidido quedar embarazada visitar a su ginecólogo para que el mismo la aconseje cómo preparar su cuerpo para el embarazo y la maternidad.
    Obtener suficiente ácido fólico reducirá el riesgo de su bebé de desarrollar defectos en el tubo neural.

    Cuando la fertilización ocurre, el cuerpo lúteo (pequeña estructura que rodea al bebé en desarrollo) comienza a crecer y producir pequeñas cantidades de progesterona la cual evita que su útero se contraiga promoviendo además el crecimiento de los vasos sanguíneos de su pared uterina, lo cual es esencial para nutrir al bebé.

    Cerca de una semana después de la fertilización su endometrio ha crecido lo suficiente para recibir a su bebé. Al implantarse el bebé, es posible que note un poco de manchado, un flujo menstrual escaso o una descarga vaginal amarillenta. Proviene de la pequeña cantidad de sangrado que puede ocurrir cuando su bebé en desarrollo se implanta en el recubrimiento del útero.

    En la cuarta semana el cuerpo comienza a producir más sangre para llevar oxígeno y nutrientes al bebé.

    Es posible que se sienta fatigada, intente descansar.

    Otro cambio físico se da en las mamas, pudiéndolas sentir sensibles, con hormigueos o doloridas, más grandes y pesadas. También puede cambiar el color de sus pezones poniéndolos más oscuros.

    El embarazo puede producir emoción, aburrimiento, ansiedad y mucha satisfacción.
    Puede que se encuentre fascinada con la noticia y sin embargo vivir estrés emocional adicional en su vida ahora. Es posible que le preocupe que su bebé sea sano, saber cómo la llevará a usted la maternidad, cómo va a combinar su trabajo con el bebé en casa, no se culpe de sentir de esta manera, estas preocupaciones son normales y naturales.
    También se viven cambios de estado de ánimo a lo largo del día, que son producto de la liberación de ciertas hormonas y de los cambios del metabolismo.

    Es posible que sienta mareos, náuseas, acidez, fatiga, insomnio y micción frecuente que irán desapareciendo hacia el segundo trimestre.

    En cuanto al bebé en la quinta semana ya no es una masa de células, sino que comienza a tomar una forma definida triplicando su tamaño en la sexta semana llegando a medir cerca de 3.2 mm de largo.

    Los primeros latidos del corazón se presentan entre los 21 y 22 días después de la concepción.
    En la semana siete el cordón umbilical se puede ver con claridad en el sitio del útero donde el bebé está implantado. El cordón contiene dos arterias y una vena grande.
    Los nutrientes y sangre rica en oxígeno pasan de la placenta al bebé mediante la única vena, luego regresan a la placenta a través de las dos arterias.

    En este trimestre se le enviará la primer ecografía y la rutina del primer trimestre.

  • Segundo Trimestre

    El mismo va desde la semana 14 a la 27 inclusive.
    Es conocido como el período de oro del embarazo.

    En la mamá los niveles hormonales siguen en aumento, influyendo sobre el crecimiento del bebé y afectando cada sistema de órganos en su cuerpo. El sistema circulatorio se sigue expandiendo con rapidez.

    Es probable que sus tejidos nasales estén inflamados y sean frágiles. Se puede presentar sangrado nasal y en las encías cuando cepille sus dientes.

    Su capacidad pulmonar aumenta este mes. Con cada movimiento sus pulmones inhalan o exhalan hasta 30 o 40 por ciento más aire que antes.
    Estos cambios en su sistema respiratorio permiten a su sangre llevar grandes cantidades de oxígeno a su placenta y su bebé.

    Quizá note que respire un poco más rápido este mes.
    Su sistema digestivo se vuelve más lento y puede sufrir de acidez y estreñimiento.

    La presión del útero sobre las venas que devuelven la sangre desde sus piernas puede causar calambres en ellas, en especial durante la noche.

    Sus huesos, músculos y articulaciones siguen adaptándose al estrés de sostener a su bebé. Los ligamentos que dan apoyo a su abdomen se están volviendo más elásticos, y las articulaciones entre sus huesos pélvicos comienzan a ablandarse y aflojarse.

    Las hormonas de embarazo que trabajan en su cuerpo pueden comenzar a causar cambios en su piel, uno de los más comunes es el oscurecimiento. Otros cambios pueden ser el ocurecimiento de la línea blanca que corre desde su ombligo hasta el vello púbico, oscurecimiento de lunares, pecas, enrojecimiento en palmas de las manos y plantas de los pies, manchas azules en piernas y pies, incremento del sudor y de erupciones de calor.

    La mayoría de estos cambios por lo general desaparecen ante el nacimiento del bebé.

    Sus mamas siguen creciendo y puede que estén listas para producir leche. Quizá observe gotitas de líquido acuoso o amarillento que aparece en sus pezones.
    El calostro está cargado con anticuerpos activos provenientes de su cuerpo que combaten infecciones.

    En este trimestre se puede comenzar a tener contracciones, son normales mientras sea de tipo ocasional e indoloro.
    El bebé ya ha formado todos los órganos, nervios, músculos y comienzan a funcionar juntos. Sus ojos y orejas se identifican con claridad.
    El tejido de la cabeza, brazos y pies se convertirá en hueso.
    El bebé mueve su cuerpo flexionando los brazos y pateando con sus piernas.
    Es posible que tenga hipo.

    La piel se recubre con una capa resbalosa, blanca y grasa denominada vernix caseosa que ayuda a proteger la delicada piel. Bajo la vernix hay un vello fino como pelusa llamado lanugo.

    El cerebro se encuentra en este trimestre desarrollando millones de neuronas motoras, nervios que ayudan a los músculos y el cerebro a comunicarse.

    Comienzan a formarse las papilas gustativas en la lengua del bebé y en el cerebro. Las terminales nerviosas son lo bastante maduras para procesar la sensación del tacto.

    La médula ósea comienza a fabricar células sanguíneas y en la semana 23 los pulmones se desarrollan con rapidez.

    En este trimestre la mamá sentirá los primeros movimientos de su bebé.

  • Tercer Trimestre

    El tercer trimestre va desde la semana 28 a la 40.

    Es probable que nuevamente comience a sentirse cansada casi todo el tiempo.
    Su corazón y sistema circulatorio siguen trabajando tiempos adicionales para llevar oxígeno y nutrientes a su bebé.

    A medida que las venas crecen para adecuarse al incremento del flujo sanguíneo y que el bebé comprime algunas de las venas de su pelvis, es posible que note que éstas comienzan a sobresalir y a convertirse en líneas visibles azuladas y rojizas bajo la superficie de su piel.

    Quizás también sufra de hemorroides, venas varicosas en el recto.
    Puede que sus párpados y cara se hinchen, sobre todo en la mañana.

    Si llega a presentar sangrado vaginal color rojo brillante en cualquier momento no dude en contactar a su ginecólogo.

    La piel de su abdomen estará seca y le dará comezón debido al estiramiento y la tensión.
    Sus músculos pueden estar doloridos. Si está agotada, tome un descanso con los pies en alto. La fatiga es la manera que tiene su cuerpo de decirle que se calme.

    A medida que se acerca el momento del nacimiento, sus pezones comenzarán a escurrir calostro.

    Quizá sienta que su bebé desciende, encajándose todavía con mayor profundidad en su pelvis.
    Está en un punto donde se puede sentir cansada de estar embarazada. Puede tener dificultades para dormir porque no se encuentra en una posición cómoda.

    En este último trimestre el bebé tiene totalmente desarrolladas sus manos, con sus diminutas uñas y la capacidad de doblar sus dedos en un pequeño puño.
    Ya están formadas las cejas y pestañas y el cabello sobre la cabeza es más largo y abundante.
    Se forman las huellas digitales y las plantas de los pies.

    Sobre la semana 27 el bebé es posible que reconozca su voz y la de su pareja.
    Duerme y despierta con horarios regulares de 20 a 30 minutos por vez.

    Las pupilas están suficientemente desarrolladas para constreñirse, dilatarse y detectar la luz.
    El cerebro del bebé está preparado para manejar complicadas funciones de respirar, digerir, mantener el ritmo cardíaco apropiado y comer.

    Sobre la semana 39 el bebé ha perdido la mayor parte de la vernix y el lanugo.