Rabietas infantiles

La rabia es una de las emociones básicas y suele aparecer frente a experiencias de frustración. El modo que se expresa depende del temperamento de cada persona pero también de patrones culturales y del aprendizaje.

A partir del año y medio, los niños empiezan a hacer frente a otros niños, ya que generalmente quieren lo que tienen los otros pequeños y se generan conflictos que ellos logran resolver llorando o pegando ya que todavía no tienen el lenguaje verbal incorporado.

En estos casos debemos intervenir, preguntar el motivo de la pelea y ayudarlos a resolverlo, enseñarles a negociar y mostrarles que el diálogo es lo correcto.

La atmósfera que se vive en el hogar influye mucho, si sus referentes se muestran permanentemente enojados, molestos o irritables, probablemente tenderán a experimentar estados de ánimo similares. La modalidad de expresión de los adultos influye en el modo en que los niños manejan sus propias emociones.

Si se convive con temperamentos violentos se puede generar una importante inhibición o coartación de la expresión emocional, o por el contrario, facilitar modalidades de expresión impulsiva o desreguladas.

Los niños que tienen baja tolerancia a la frustración tienden a ser reactivos y muchas veces impulsivos. Necesitan de un adulto que los contenga y que les enseñe a canalizar su enojo.

Consejos para superar la frustración o rabia:

  • Contener al niño, acogiendo su enojo y validando su malestar, pero poniendo límites respecto de cómo puede expresar su enojo.
  • Distraer al niño, cambiando el foco de atención.
  • Dialogar sobre lo ocurrido una vez que se ha calmado.
  • Realizar alguna actividad física que le permita canalizar energía.
  • Calmar al niño con música, abrazarlo pero estableciendo el límite en cuanto a las agresiones

Fuente: Clínica Alemana de Chile