¿Ludopatía infantil?

La ludopatía implica realizar una actividad con una intensidad que sobrepasa lo normal y sano, atenta contra la propia salud y lleva a una pérdida del control del tiempo.

Hay niños que pasan una, tres o cinco horas frente a una consola sin poder dejar de jugar, destinando más tiempo que el adecuado.

Son niños que se involucran con el juego al extremo de no hacer otras actividades útiles y placenteras.

La ludopatía puede desarrollarse a cualquier edad y los niños sin el apoyo adecuado de padres u otros adultos están más propensos a un mal uso y posteriormente a una posible dependencia y adicción.

Se recomienda fortalecer otras actividades en la que el niño sienta retribución emocional y afectiva así como aquellas que colaboren en las habilidades sociales evitando que el niño se encierre en este tipo de juegos.

Pueden ser factores de riesgo para esta enfermedad:

  • Mal control de parte de los adultos a cargo sobre el uso de juegos.
  • Carencia de actividades que retribuyan emocional y afectivamente.
  • Inseguridades dentro del desarrollo de la personalidad y la predisposición hereditaria a la adicción.

Hay niños que llegan a desarrollar síntomas de abstinencia, es decir que cuando no están jugando tienen molestias físicas y psíquicas que lo hacen pensar en ello y querer volver a jugar.

La ludopatía tiene tratamiento, comenzando por la patología de base como posibles trastornos depresivos y alteraciones en el desarrollo de la personalidad del menor. Se debe trabajar en el control sobre el uso y reforzar la confianza en si mismo para la realización de otras actividades.

El continuar jugando de un modo obsesivo traerá aparejado el fracaso escolar y la dificultad por conciliar el sueño.