Enseñar y vivir el consumo responsable

Vivimos en un entorno donde el consumo se ha convertido en una de las actividades cotidianas más habituales. Consumir es una necesidad que nos permite a la vez cubrir y satisfacer necesidades de diferentes tipos: alimentación, vestimenta, vivienda, cultura, ocio.

¿Consumimos realmente lo que nos hace falta? A partir de esta inquietud es que surge la educación de un consumo más responsable. Es importante educar a nuestros hijos en la correcta utilización del dinero y del consumo.

Muchas veces nos encontramos comprando cosas por presiones externas o porque sobreprotegemos a nuestros hijos y cedemos ante sus caprichos.

Debemos enseñarles que el verdadero bienestar y la verdadera felicidad se encuentran más allá de la posesión de bienes materiales.

Es importante que nuestros hijos sepan lo que cuesta ganar el dinero y cómo administrarlo de manera correcta. Administrar dinero supone enseñarles a distinguir, según criterios rectos y verdaderos, lo que es razonable gastar.

Recordemos que debemos dar el ejemplo, si nosotros realizamos gastos innecesarios de la misma forma lo harán ellos.

Educar ante el consumo implicará también promover una actitud de austeridad ante la vida ayudando a discernir cuáles son aquellos productos que podremos reducir. Implica ser creativo y buscar alternativas creativas al consumo. Reciclar o construir los objetos puede tener más valor que comprarlos hechos y hasta puede ser más divertido.

Vivir y educar el consumo responsable requiere necesariamente el trabajo de la autonomía y el autocontrol. Es un ejercicio del autoconocimiento ayudando a explorar cuáles son las verdaderas necesidades, intereses, deseos de cada uno y también cuáles son las propias debilidades, carencias o dificultades a la hora de controlar las propias actitudes.

Basado en texto de la Dra. Natalia Trenchi
www.nataliatrenchi.com.uy