Que la cocina no sea un lugar prohibido

Terminan las clases, tenemos a nuestros hijos más tiempo en casa y pensamos el modo de ocuparles el tiempo para escapar del "estoy aburrido".

Una actividad que seguro los va a entusiasmar es la de cocinar juntos algo para la merienda, la cena o el almuerzo.

Cocinar en familia implica realizar una pausa en el día, la cual sirve para compartir y conocerse mejor, sirve para crear en conjunto y promover las tradiciones culturales y mantener la historia de la familia.

Muchas veces cuando nuestros hijos se nos acercan a ver qué estamos haciendo o desean colaborar nosotros pensamos que estamos justos de tiempo, que no es el momento adecuado y que seguro la cocina va a terminar hecha un lío si ellos intervienen.
¡Esto puede ser así al comienzo ya que es parte del aprendizaje, pero en algún momento hay que empezar! Sin darnos cuenta, a través de la cocina fortalecemos la relación con nuestros pequeños y desarrollamos otras capacidades en ellos.

Cocinar ayuda a saber planificar, ver qué vamos a utilizar, si debemos ir antes al supermercado, hacer una lista con lo que se necesita, conocer en qué orden debemos ir poniendo los ingredientes.

Nos va a facilitar el que nuestros hijos deseen probar nuevos sabores, que estén más propensos a probar el resultado final, ellos se apropian del proceso y se animan a probar sus propias creaciones.

En este lugar de la casa se puede aprender química y matemática, se cuestionan sobre qué pasa cuando el agua y el aceite se juntan, o cuánto es 1/3 de taza.

También son momentos donde podemos irle contando el origen de los alimentos elegidos y hablarles de las verduras o frutas de estación. Podemos recordar lo que nos gustaba comer a nosotros de niño y contarles tradiciones familiares: "así lo hacía mi abuela".

Una vez finalizado y ya listo para ser comido y probado por los otros integrantes de la familia va a ser reconfortante para ellos escuchar "te quedó riquísimo", sentirán una sensación de logro y superación inolvidable.

Decidir cocinar juntos va a colaborar a que ellos valoren el trabajo de lo que es la comida casera y agradezcan por ese "mimo" que les hacemos a diario.

Aprender a cocinar de niños ayuda a que sean más independientes y a resolver el tema de su alimentación.

Diego Ruete, educador preescolar y cocinero, aconseja a los padres que usen la cocina como tiempo de calidad. Por eso, no hagamos de la cocina un lugar prohibido, que sea un espacio familiar donde juntos la pasamos bien.

Trufas de cacao

Ingredientes:
200 grs de dátiles sin carozo a temperatura ambiente
3/4 taza frutos secos
(mix de nueces,
almendras, castañas de cajú)
1/4 taza de cacao amargo de buena calidad
2 cdtas de aceite de coco
1/2 tapita de esencia de vainilla
coco rallado para decorar

Preparación
1. Procesar los frutos secos en una multiprocesadora hasta que queden en trozos pequeños pero no harina
2. Procesar los dátiles con la vainilla
hasta que quede en trozos, si te gustan más procesados dejalos un rato más hasta que te quede como una miel
3. En un bowl colocar todos los ingredientes y amasar con las manos hasta lograr una preparación uniforme
4. Hacer bolitas del tamaño que gustes y pasarlas por coco rallado o frutos secos picados

A cocinar con Diego Ruete

Tenemos un plan divertido para esa hora que no podés ir a la playa! Te invitamos a cocinar con Diego Ruete, representante de Food Revolution para Latinoamérica, encargado de Petit Gourmet, dedicado a la enseñanza de niños y a la promoción de una alimentación saludable.

Miércoles 13 de enero, 14:30 hs.
Consultorios Médicos Roosevelt
Avda. Roosevelt esquina Mónaco, frente a Punta Shopping
Dirigido a niños socios de 4 a 9 años.
Inscribirse por eventos@mp.com.uy
Cupos limitados - Duración 2 hs.

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Diego Ruete, educador preescolar y cocinero.