¿Sí o no al celular en niños y adolescentes?

Seguramente todos sufrimos la misma presión ante “pero en mi clase todos tienen”, frase que nosotros mismos de niños usamos con nuestros padres en otros temas pero hoy en día ejerciendo el otro rol nos hace cuestionar “¿estaré errado?”, “¿será motivo para que lo marginen?” y ahí nuestra seguridad ante un NO comienza a flaquear.

Nuestro consejo es que ante la petición de un celular nos preguntemos si realmente es necesario, para qué lo usaría y qué uso le daría, ya que hoy en día un celular es mucho más que el simple llamado o mensaje de texto para saber si están bien. Es abrirles la puerta al mundo de redes sociales, a juegos online, a pasar el tiempo sacándose fotos o viendo videos.

El uso del celular debe ser de manera responsable (y acá va un tirón de oreja para nosotros que muchas veces nos vemos seducidos y nos olvidamos de ser ejemplo de lo que predicamos) y debemos evaluar si nuestros hijos tienen la madurez para tenerlo y obedecer las reglas del uso.

Cada vez más, con menos edad, tienen acceso al celular con un nivel de tecnología exagerado ya que un niño de 6, 7 u 8 años no se encuentra en condiciones de hacer buen uso del acceso libre a internet y menos desde un aparato con el cual los padres perdemos la capacidad de control.

Sabemos que tiene sus ventajas cuando tienen más edad, ya que es un modo de comunicarnos rápidamente y nos da seguridad cuando les vamos dando autonomía, por ejemplo cuando empiezan a desplazarse o salir solos o con amigos. El celular no es para llevar al colegio, ya que este es un espacio de socialización y aprendizaje que requiere de concentración para cumplir con los objetivos y este aparato por lo general distrae e interfiere en sus tareas y muchas veces en su relacionamiento con sus pares. El uso excesivo del celular nos desconecta de la realidad y genera soledad. En muchos niños los desmotiva a realizar actividad física o jugar al aire libre.