Verano: frutas y verduras para los más chiquitos

Las verduras y frutas son una fuente primordial de vitaminas, sales minerales, fibra y antioxidantes. El no consumirlas tiene relación directa con la aparición y desarrollo de algunas enfermedades.

Un plan de alimentación equilibrado que incorpore vegetales, frutas, lácteos, carnes y cereales permite a los niños un buen crecimiento y desarrollo.

Los padres somos los encargados de enseñarles buenos hábitos alimentarios y que la comida sea un momento placentero. Un menú balanceado es el que incluye todos los grupos de alimentos.

Los niños pueden ser mañosos con las comidas y si bien las preferencias por ciertas comidas deben ser respetadas y tomadas en cuenta no hay que dejar que el niño decida lo que va a comer. Si la gama de alimentos que se incluyen en los menús familiares es amplia, es más fácil que el niño acepte un mayor número de alimentos, por el contrario, si los hábitos familiares se alejan de las recomendaciones de calidad y cantidad, resultará difícil para el niño entender que debe comer de todo.

Para ayudar a que los acepten se puede presentar los platos en forma divertida, con diseños e ingredientes coloridos.

Empezar el día con fruta es un buen comienzo del día, puede ser en formato de ensalada, brochettes o un vaso de jugo de frutas frescas.

Ahora en vacaciones, cuando vayamos a la playa llevemos fruta para los momentos de apetito, los frutos frescos también pueden ser una buena opción. Un plan divertido puede ser hacer un picnic, en este caso elabore sándwiches con lechuga, tomate, zanahoria rallada, queso, atún o jamón.

Estamos en una buena estación para empezar con este hábito ya que hay mayor variedad y estamos más tiempo juntos ayudandolos a incorporar estos alimentos.