Neumonía Infantil

La neumonía trata de la inflamación e infección del tejido pulmonar y de las vías aéreas bajas causada por diferentes gérmenes, siendo los más frecuentes virus y bacterias.

En niños menores de dos años la causa más frecuente son los virus, especialmente el virus respiratorio sincicial (VRS), mientras que en el recién nacido y en el niño mayor, la principal causa de infección pulmonar son las bacterias.

Los virus se transmiten por el contacto directo entre un niño enfermo y otro sano. Ese contagio se produce por inhalación de las secreciones infectadas que el enfermo expulsa por la tos o por el estornudo y también por el contacto de las manos contaminadas con las secreciones, de la boca, nariz y/o conjuntiva ocular de un niño enfermo. Los virus entran a las células del epitelio respiratorio de las vías aéreas superiores, se multiplican en su interior y producen inflamación (rinitis, faringitis, amigdalitis, otitis).

En la mayoría de los casos la evolución de esta enfermedad es benigna y con una rápida recuperación. Se dan factores de riesgo cuando los virus son capaces de descender desde las vías aéreas superiores a las inferiores inflamándolas y pueden extenderse hasta los alvéolos produciendo una neumonía viral.

Al inicio de la enfermedad los síntomas no difieren mucho de los de un resfrío común. Después de unos días se presenta la tos, que puede ser con flemas o no y día a día se agrega respiración rápida con dificultad que se manifiesta con hundimiento de las costillas y quejido al respirar.

También puede haber fiebre, irritabilidad, decaimiento, rechazo alimentario y vómitos con visualización de flemas.

En niños mayores de 5 años las infecciones respiratorias generalmente son causadas por bacterias. La neumonía bacteriana puede desarrollarse por sí sola o después de una infección viral de las vías respiratorias altas.

  • Se recomienda a los padres:
  • Aseo nasal frecuente con agua o solución.
  • Alimentación fraccionada, en pequeñas cantidades, liviana y con líquido abundante. Lo principal es mantener la hidratación.
  • Evitar el exceso de abrigo.
  • Controlar la fiebre.
  • Consultar con su pediatra para que de las indicaciones de acuerdo al caso.

La hospitalización se realiza en casos de neumonía grave.