Menos sal, más salud

En nuestro país la hipertensión arterial afecta a casi el 40% de la población adulta. Se ha observado que el 15% de los niños uruguayos de 10 a 13 años tienen cifras de presión elevadas para su edad. El alto consumo de sal está correlacionado con cifras elevadas de presión arterial.

La ingesta de sal de la población uruguaya casi duplica los 5 gramos por día que recomienda la Organización Mundial de la Salud, que equivale a 2.000 mg de sodio. Esta meta de 5 gramos al día es, en volumen, igual a 1 cucharadita de té, que incluye la sal que agregamos a las comidas.

  • El excesivo consumo de sal se vincula con:
  • hipertensión arterial
  • alteraciones cardiovasculares
  • aumento en la rigidez de las arterias
  • insuficiencia cardíaca
  • incremento de la agregación plaquetaria
  • mayor incidencia de ataques cerebrovasculares
  • alteraciones en la función renal
  • disminución de la densidad ósea
  • aumento de cálculos renales
  • prevalencia de cáncer gástrico

Dentro de las medidas a tomar podemos sacar el salero de la mesa, evitar el consumo de alimentos en conserva, de sopas en sobre, snacks salados, utilizar sales reducidas en sodio y condimentar las comidas con ciboulette, orégano, laurel, albahaca, pimienta y ajo en vez de sal.

La hipertensión arterial tiene sus inicios en la niñez, incluso en la vida intrauterina, perpetuándose hasta la adultez. Por eso es importante educar desde niños en su consumo.

Las sales reducidas en sodio remplazan un porcentaje del sodio por potasio, lo que ayuda a evitar la retención de líquidos y elevación de la presión arterial. El uso de las mismas puede ser recomendable, pero sigue siendo fundamental restringir la ingesta de alimentos altos en sodio.