La importancia de la Vacunación
Dr. Hugo Dibarboure Rossini

La intervención con vacunas en las poblaciones ha cambiado el escenario de las enfermedades. Junto con el agua potable, son las prácticas de mayor impacto a la vez que son costo efectivas. Se dispone de 24 vacunas para su uso globalizado y varias han permitido controlar, eliminar y hasta erradicar enfermedades infecciosas. Estos términos en epidemiología (una disciplina muy cercana a las vacunaciones porque describe y analiza la frecuencia de las enfermedades antes y después de las intervenciones) tienen un significado conceptual bien preciso que es importante que el lector conozca. Controlar una enfermedad significa que gracias a determinada intervención, deja de ser un problema de salud pública.

Imaginemos por ejemplo una enfermedad que se presentaba con miles de casos por año en edades específicas antes de la era vacunal y que gracias a la vacunación, la cantidad de casos pasan a ser ocasionales y esporádicos en el mismo período y en esas mismas edades. Esto ha ocurrido con varias vacunas. Eliminación significa que ya no se observan casos en ese lugar analizado. A su vez, cuando la eliminación ocurre en todo el planeta, en todas las poblaciones, se está frente al concepto de erradicación. Esto sucedió como único ejemplo hasta el momento, con la viruela, y a partir de entonces, ya no es necesaria la vacunación. Pronto estaremos frente a una segunda enfermedad erradicada: la poliomielitis, que se espera que ocurra en los próximos años.

También gracias a la vacunación, hasta el momento se ha conseguido eliminar en nuestro país las enfermedades poliomielitis, sarampión, síndrome de rubeola congénita y tétanos neonatal. Todas ellas, enfermedades que tenían consecuencias graves y permanentes en nuestros niños. En estos momentos vale hacer algunas reflexiones que tienen que ver con la intención de mantener estos indicadores. El mundo globalizado, cada vez más globalizado, es testigo del desplazamiento de poblaciones de un país a otro, de un continente a otro, de una región a otra. Con mucho respeto por todos estos movimientos, porque han tenido motivos para que se desplacen, llevan consigo el riesgo de transmisión de enfermedades que pueden tener más frecuencia en su país de origen y una menor o que no existen en el país de destino. Es lo mismo pero a la inversa cuando un viajero al exterior, que se expone a riesgos que no tiene donde reside. En el caso de la población desplazada, pueden transmitir enfermedades o incluso, por su desplazamiento, arriesgarse a contraer enfermedades en el destino. Con algunas enfermedades transmisibles podemos actuar para evitar que sucedan casos, por ejemplo con la vacunación.

En América Latina después de muchos años de no tener casos de sarampión, estamos enfrentando casos. Venezuela, Colombia, Brasil y Argentina han notificado casos. ¿Quiénes son los que se enferman? Los que se denominan susceptibles, que son las personas que no sufrieron la enfermedad (no tienen protección por la infección) y tampoco recibieron la vacuna o solo recibieron 1 dosis (no tiene protección por la vacunación). Para evitar ese riesgo el Ministerio de Salud Pública exhorta a actualizar el esquema de vacunación contra el sarampión. Las coberturas de vacunación lo más altas posible evitan la existencia de casos. Los niños entre 1 y 5 años deben tener la primera dosis, los niños mayores de 5 años deben tener 2 dosis de vacuna, al igual que toda persona nacida después de 1965. En caso que no pueda demostrarlo y que no haya padecido la enfermedad, y sobre todo frente a un viaje al exterior, debe considerar recibir al menos 1 dosis. Aconsejamos revisen sus antecedentes y realizar la consulta con su médico tratante, a los efectos de cumplir con las actuales recomendaciones.