¡Casero es mejor!

En épocas donde el tiempo es un bien preciado y necesitamos ayuda para ir resolviendo nuestro día a día, la comida preparada parece la opción más rápida, fácil y hasta algunas veces más económica que la hecha en casa.

Sin embargo, la comida casera debe tener un espacio en nuestro hogar, planificar un menú pensado para la semana y quizás dejar un día a la semana para esa comida menos sana.

Los alimentos procesados son los que han pasado numerosas etapas de elaboración, y como resultado han perdido gran parte o todo su valor nutricional. Tienen un impacto negativo en nuestra salud pudiendo aumentar la presión sanguínea debido a que suele utilizarse alto contenido de sodio y grasas saturadas, contribuyen a la diabetes al contener harinas refinadas en su elaboración, pierden nutrientes y aumentan el consumo de colorantes y aditivos químicos.

Se sugiere evitar este tipo de alimentos y optar por alimentos naturales que nos aseguran una buena nutrición y calidad de vida.

Dedicar un tiempo a pensar qué comeremos en la semana buscando el balance entre verduras, pescados, carnes blancas y rojas bajas en grasa y frutas ayuda a realizar las compras y ganar tiempos en la cocina al momento de lavar y preparar.

La cocina debe ser un espacio familiar, donde todos nos involucremos y hasta los más chiquitos ayuden, de este modo será más fácil que vayan integrando distintos alimentos a su dieta. La creatividad es importante para no aburrirnos.
No es necesario llegar a platos sofisticados, pero sí variados.