CÁNCER DE MAMA: PREVENCIÓN Y CONTROL

El 19 de Octubre se celebra el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer de Mama.

El color rosado que tiñe este mes pretende recordarle a todas las mujeres la importancia de realizarse la mamografía anual para la detección precoz del cáncer de mama. En Medicina Personalizada nos unimos ayudando en generar consciencia entre nuestras socias mujeres.

El cáncer de mama es el más común entre las mujeres en todo el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud representa el 16% de todos los cánceres femeninos.

La mamografía anual a partir de los 40 años es un control que ayuda a detectar lesiones en forma precoz pudiendo brindar un tratamiento a tiempo.

También es importante el autoexamen de manera frecuente, conocerse, advertir cambios y anomalías en el cuerpo. Es muy útil para tumores de intervalo, es decir los que se desarrollan entre mamografías.

Los factores de riesgo en general son:

  • Edad: La mayoría de los diagnósticos se realizan después de los 40 años; el riesgo aumenta con la edad.
  • Historial menstrual y de reproducción: aumentan las posibilidades cuando la persona tuvo su primera menstruación antes de los 11 años; su primer hijo después de los 30 años o no ha tenido hijos; tuvo su menopausia después de los 52 años o realizó una terapia menopáusica de hormonas durante muchos años.
  • Densidad mamaria: las mujeres que representan grandes áreas de tejidos densos tienen más posibilidades de tener cáncer de mama.
  • Estilo de vida: obesidad, poca actividad física, consumo excesivo de alcohol también son factores de riesgo.
  • Genética: Si la madre, padre, hermana o hija han padecido cáncer de mama las posibilidades aumentan.

Se debe consultar si:

  • Se nota cambios en la apariencia del pezón o la mamá más allá de las típicas transformaciones que se viven en el mes.
  • Al palparse se siente nódulos mamarios.
  • En períodos no correspondientes con la lactancia salida espontánea de líquido del pezón.
  • Hinchazón en todo o parte del pecho.
  • Irritación de la piel del pecho o el pezón.
  • Enrojecimiento o rugosidad de la piel del pecho o el pezón.
  • Retracción de la piel o del pezón.
  • Cambios de coloración en la piel.
  • Asimetrías.
  • Dolor mamario persistente.

Recordemos: prevenir ante todo.