¿Existe bronceado seguro?
Beneficios vs. peligros, cuidados de la piel
Dra. Lídice Dufrechou | Dermatóloga

Comienza el calor, se acerca el verano y si bien todos tenemos claro que debemos protegernos del sol hay algunas preguntas que se repiten en la consulta durante esta época del año: ¿cómo me cuido del sol? ¿Qué protector solar debo usar según mi tipo de piel? ¿Es posible lograr un bronceado seguro?

La llegada de los meses calurosos se acompaña del aumento de las actividades al aire libre y de la exposición solar. Son indiscutibles los efectos beneficiosos que tiene el sol, como el efecto antidepresivo que genera gracias a la producción de endorfinas o la síntesis de vitamina D fundamental para nuestro metabolismo y hoy señalada como factor protector en varias patologías. Sin embargo, a los dermatólogos nos toca la difícil tarea de enfatizar en los en sus efectos nocivos. El sol tiene 2 efectos negativos principales en nuestra piel, ambos producidos por la radiación ultravioleta: la generación de cáncer de piel y el envejecimiento cutáneo o “fotoenvejecimiento”. Cuanto más alta es la dosis de radiación ultravioleta recibida, más probable es la producción de daño en la piel (cáncer y envejecimiento). Es más, el bronceado, constituye un mecanismo de defensa de la piel para evitar el daño solar, de manera que quienes se broncean más fácilmente, tienen más capacidad para defenderse del sol y quienes se broncean con mayor dificultad o directamente quedan rojos al exponerse al sol, tienen menos mecanismos de defensa contra la radiación ultravioleta. Es por esto que resulta difícil pensar en un “bronceado seguro”, porque siempre que hay bronceado, hay daño de la piel. La generación o no de un cáncer de piel, depende además de factores propios del individuo, pero si la dosis de radiación ultravioleta recibida es alta, es muy probable su ocurrencia.

En las personas de piel clara y en especial en niños y jóvenes menores de 20 años, las medidas de protección solar deben ser enfatizadas. Para lograr una eficiente protección solar, debemos evitar la exposición entre las 10 y 16 hs. y tener en cuenta que el uso de protectores solares por sí solo no es suficiente. Es fundamental el uso de sombrero, ropa adecuada y lentes con protección ultravioleta.

Los protectores solares deben ser aplicados 30 minutos antes de la exposición solar volviéndose a reaplicar cada 2 horas o luego del baño en el agua de mar o piscina. El protector solar ideal debe ser capaz de filtrar correctamente radiaciones UVB y UVA lo cual debe figurar en la etiqueta del envase.

Esperamos que estos consejos sean de utilidad de cara al verano y frente a cualquier duda, ¡no duden en consultar a su dermatólogo!