Bajar de peso a partir de los 40
Lic. Analía Pages | Nutricionista

Si estás cerca de los 40 años, ha llegado el punto en el que hay que empezar a cuidarse si quieres mantener tu cuerpo de treinta, la prevención de ciertas enfermedades debe ser tu prioridad. Porque aunque ahora digan que los 40 son los nuevos 30, la naturaleza es sabia y deja que tu cuerpo avance. El cuerpo comienza a experimentar unos cambios que hay que afrontar y asumir, y en algunos casos paliar.

Estamos en el país en el cual algunos hábitos alimentarios no contribuyen a nuestra salud, como es el consumo excesivo de carnes, harinas, azúcares. Si con 30 notabas que todo no estaba tan terso y quieto como con 20, con 40 te darás cuenta de que adelgazar ya no es tan sencillo y cuidarse debe ser ahora una prioridad por tu salud.

Pero como con todo, a través de la alimentación y la vida sana las cosas pueden ir mucho mejor. Si añades a tu dieta los siguientes alimentos y reemplazas algunos de los que estás tomando pueden ayudarte a evitar problemas durante los cuarenta y en adelante.

Las crucíferas: repollo, repollito Bruselas, kale, brócoli, coliflor, colchina, contienen fotoquímicos, que son encargados de mantener el organismo saludable y las defensas altas. Además son poderosos antioxidantes, por lo tanto regeneran las células de nuestro organismo.

Las frambuesas, moras, arándanos, frutillas y frutos rojos en general gozan de unas cualidades perfectas para incluirla en la dieta. Su alto contenido en fibra es perfecto para prevenir los problemas relacionados con la mala digestión, ya que mejoran el tránsito intestinal. Las enfermedades vinculadas a la salud intestinal pueden ser varias llegados a la madurez. Según algunas estadísticas, comemos menos de 10 gramos al día de fibra dietética, cuando deberíamos ingerir entre 20 y 30 gramos.

También son gran fuente de vitamina C, tienen efectos antioxidantes e interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones.

No nos olvidemos de la importancia del calcio, en esta etapa pues los niveles de estrógeno disminuyen y nos cuesta más absorberlo, este mineral que encontramos en los lácteos (leche, yogur, quesos) y que debemos consumir diariamente.

Reduce el consumo de sal, la mayoría de los alimentos la contienen, debes evitar los fiambres embutidos, enlatados, snaks, bebidas gasificadas, alimentos ultra procesados, busca los panificados y galletería bajos en sodio.

Realiza ejercicio, mantente activo, realiza caminatas a diario, intenta aprovechar el tiempo libre para moverte. Realiza controles con tu médico más frecuentemente para prevenir enfermedades crónicas no transmisibles.