Apego ¿por qué es tan importante?

Cuando llegamos al mundo nos encontramos en la más absoluta vulnerabilidad, ya que necesitamos de varios meses para conquistar una mínima autonomía. Dependemos de otros para sobrevivir, forjando con nuestro entorno cercano un vínculo de apego.

Estas figuras de apego garantizan lo esencial para vivir siendo la referencia de amor y comprensión sobre la que el niño depositará sus expectativas y anhelos.

El apego se comienza a estudiar a partir de las teorías de John Bowlby sobre la construcción de nuestras primeras relaciones durante la infancia.
Hace referencia al modo particular en que las personas tienden a interactuar con aquellos con quienes establecen un vínculo relevante, incluyendo los sentimientos de intimidad y compromiso sobre los que se asientan los sutiles lazos de una relación humana.

¿Qué debemos tener en cuenta para generar esa relación los primeros meses de vida?

  • Somos un ejemplo: Los niños aprenden a través de sus papás, por lo que la atención que le den en esta etapa es fundamental. Estar cerca, no solamente para las primeras necesidades biológicas como el hambre, frío o el sueño, sino también para la contención es de vital importancia.
  • Brindar cariño: La piel tiene un rol clave en los primeros meses de vida, pues el 98% de las transferencias comunicativas del recién nacido son a través de ella.
  • Tomarlo en brazos: En los primeros meses de vida los niños necesitan brazos. Necesitan sentir la seguridad que tuvieron en el útero.
  • Tranquilidad: Buscar la calma al momento de vincularse. Armar pequeñas rutinas para que el recién nacido sea capaz de predecir lo que viene ayuda a bajar niveles de ansiedad.
  • Alimentación: Independiente del tipo de lactancia, ya sea exclusiva o de fórmula, los momentos de alimentación son muy importantes para la vinculación. Mirar a los ojos, darle cariño, hablar despacio, ayudan a formar un vínculo de forma más directa.

Podemos clasificar cuatro tipos de apego:

  • 1. Apego seguro: Es cuando los niños perciben a sus padres (o análogos) como figuras confiables. Tienden a buscar a sus cuidadores cuando experimentan alguna emoción difícil, logrando así un alivio de la misma. Las personas adultas con este estilo de apego experimentan una sensación de satisfacción general en sus relaciones con otros.
  • 2. Apego preocupado o ansioso: Los niños no tienen la seguridad de disponer de la ayuda que pudieran precisar en caso de necesidad. Las personas adultas con este tipo de apego tienden a evitar sus emociones al considerar que podrían verse abrumadas por su intensidad.
  • 3. Apego temeroso o evitativo: El niño percibe que todo intento por buscar el confort que pueda proporcionalre su figura de cuidado concluirá en una situación de abierta burla o desprecio, que además se verá sucedida por la ausencia total de protección y seguridad. En la edad adulta, se caracteriza por la búsqueda deliberada de la soledad y por la incomodidad en las relaciones personales.
  • 4. Apego desorganizado: Son niños que han vivido múltiples situaciones con sus figuras de apego explícitamente amenazantes. Este estilo de apego genera huellas profundas en la personalidad y la autoimagen.