Alergias en Primavera
Dra. Beatriz Lemes | alergista

¿Qué es la alergia?

La alergia es una respuesta inflamatoria exagerada del sistema inmunitario frente a algunas sustancias, que en otras personas no causarían ninguna alteración. Estas sustancias, llamadas alergenos, pueden ser el polvo doméstico, ácaros que se encuentran en las partículas del polvo, epitelios de animales, ésporas de hongos ambientales, pólenes de árboles y gramíneas (césped), alimentos y medicamentos. Cuando la persona alérgica se expone a un alergeno se produce un anticuerpo que se denomina Inmunoglobulina E (IgE) y en contactos posteriores de la interacción del alergeno e IgE se liberan mediadores inflamatorios (histamina y otros) que son los responsables de los síntomas.

Las alergias tienen un componente genético y de herencia. Si bien es más frecuente en niños y adolescentes puede aparecer a cualquier edad, incluso reaparecer luego de años de remisión. En las últimas décadas la incidencia de alergias se ha incrementado a nivel mundial.

Alergia en Primavera

En primavera, el polen (elemento reproductor masculino) de árboles y plantas que comienzan a florecer, dispersado por el viento a grandes distancias, es una de las causas principales de alergias estacionales. Puede también producir exacerbaciones en las alergias crónicas. Por ello es importante llegar al cambio de estación con un buen control de los síntomas para disminuir su impacto en la calidad de vida. La rinitis alérgica (o fiebre del heno) es una de las formas más frecuentes y se presenta con estornudos, obstrucción y goteo nasal, prurito nasal, de oído, paladar y ocular, lagrimeo, ojos rojos y fotofobia. Puede estar asociada a asma bronquial (se dice que la alergia nasal es antesala del broncoespasmo). Son frecuentes los trastornos en el sueño y, como consecuencia, la disminución del rendimiento y falta de concentración. Más de las 2/3 partes de los pacientes tienen rinitis y conjuntivitis alérgicas simultáneamente. La cuarta parte sólo presenta rinitis y un mínimo porcentaje, predominantemente síntomas oculares.

En personas no alérgicas, las pelusas con espículas de los plátanos pueden ser causa de irritación de los ojos, nariz y garganta. El diagnóstico de alergia se hace a través de la historia clínica, los antecedentes familiares y para conocer la sensibilización y el grado a los diferentes alergenos se realiza la dosificación en sangre de IgE o un Prick test (prueba cutánea con soluciones de alergenos). Para el control de los síntomas se utilizan, de acuerdo a prescripción médica, antihistamínicos v/o de nueva generación que no producen sedación y corticoides nasales; antihistamínicos locales en la alergia ocular y en el asma corticoides inhalados o corticoides + broncodilatadores de acción prolongada; en caso de crisis se agregan broncodilatadores de acción rápida. Los corticoides inhalados (en microdosis) evitan los efectos de la vía oral. En algunos pacientes, se pueden aplicar vacunas de alergia (inmunoterapia específica) de acuerdo al grado de alergia y al tipo de alergeno.

Medidas preventivas

  • Los días soleados y de viento:
  • Disminuir las actividades al aire libre en las últimas horas de la mañana y primeras de la tarde.
  • Mantener cerradas las ventanillas del auto.
  • Usar lentes de sol de protección de los ojos.
  • Ventilar la casa en horas de menor presencia de polen.
  • Evitar tirarse en el césped.
  • En relación a otros alergenos inhalados, evitar principalmente en el dormitorio:
  • Acumulación del polvo.
  • Uso de peluches, cuadros, cortinas de tela.
  • Almohadas o acolchados de plumas.
  • Inciensos y humo de cigarrillo.
  • Contacto con mascotas.