Alergias alimentarias
Dr. Andrés alvarez | Gastroenterólogo

La alergia alimentaria es una reacción del sistema inmunitario que ocurre poco tiempo después de haber ingerido un alimento determinado. Basta con la exposición a una pequeña cantidad del alimento que causa la alergia y pueden desencadenarse los signos y síntomas característicos: problemas digestivos, urticaria o inflamación de las vías respiratorias.

Es fácil confundir la alergia alimentaria con una reacción mucho más frecuente llamada «intolerancia alimentaria». Aunque es molesta, la intolerancia alimentaria es una enfermedad de menor gravedad que no involucra al sistema inmunitario.

Los síntomas de una alergia alimentaria normalmente se manifiestan de unos minutos a un par de horas después de ingerir el alimento ofensivo y los más frecuentes son: hormigueo o picazón en la boca, urticaria, picazón o eccema, hinchazón en los labios, la cara, la lengua y la garganta u otras partes del cuerpo, silbido al respirar, congestión nasal o dificultad para respirar, dolor abdominal, diarrea, náuseas o vómitos, mareos o malestar general.

En algunas personas, una alergia alimentaria puede causar una reacción alérgica grave llamada «reacción anafiláctica». Esto puede ocasionar signos y síntomas que pueden poner en riesgo la vida, entre ellos: opresión y estrechamiento de las vías respiratorias, inflamación o sensación de nudo en la garganta que dificulta la respiración, shock con descenso grave de la presión arterial, taquicardia, mareos, malestar general o pérdida del conocimiento. El tratamiento de urgencia es fundamental en el caso de anafilaxia. Si no se trata, la anafilaxia puede ocasionar consecuencias graves.

Cuándo consultar al médico

Es importante consultar con un médico o alergista si tienes síntomas de alergia alimentaria inmediatamente después de comer. De ser posible, consulta con el médico cuando la reacción alérgica está ocurriendo. Esto ayudará al correcto diagnóstico.

Cuando existe una alergia alimentaria, el sistema inmunitario identifica erróneamente un alimento o una sustancia específica del alimento como perjudicial. En respuesta, el sistema inmunitario desencadena células para liberar anticuerpos conocidos como «inmunoglobulina E» (IgE), con el fin de neutralizar el alimento o la sustancia alimenticia causante de la alergia (el alérgeno). La próxima vez que se ingiere ese alimento, los anticuerpos IgE lo detectarán y enviarán una señal al sistema inmunitario para que libere una sustancia química denominada «histamina», así como otras sustancias en el torrente sanguíneo responsables de los síntomas de alergia.

En los adultos, la mayoría de las alergias alimentarias se desencadenan a causa de ciertas proteínas que están presentes en: mariscos, maníes, frutos secos y pescados. En los niños, las alergias alimentarias, generalmente, se desencadenan a causa de ciertas proteínas presentes en: maníes, frutos secos, huevos, leche de vaca, trigo y soja.

Intolerancia a los alimentos y otras reacciones

La intolerancia a los alimentos o una reacción a otra sustancia que se ingiere puede producir los mismos signos y síntomas que la alergia alimentaria, como náuseas, vómitos, retorcijones y diarrea.

Según el tipo de intolerancia a los alimentos que tengas, tal vez, puedas comer pequeñas cantidades de alimentos problemáticos sin tener una reacción. Por el contrario, si tienes una alergia alimentaria verdadera, incluso una cantidad diminuta de un alimento puede desencadenar una reacción alérgica.

Uno de los aspectos engañosos del diagnóstico de la intolerancia a los alimentos es que algunas personas no son sensibles al alimento en sí, sino a la sustancia o al ingrediente utilizado para su preparación.

Las afecciones frecuentes que pueden causar síntomas que se confunden con una alergia alimentaria son las siguientes:

Ausencia de una enzima necesaria para digerir un alimento por completo. Es posible que no tengas las cantidades adecuadas de algunas enzimas necesarias para digerir ciertos alimentos. Cantidades insuficientes de la enzima lactasa, por ejemplo, reducen la capacidad para digerir la lactosa, principal azúcar de los productos lácteos. La intolerancia a la lactosa puede causar inflamación, cólicos abdominales, diarrea y gases en exceso.

Intoxicación alimentaria. A veces, la intoxicación alimentaria puede ser similar a una reacción alérgica.

Sensibilidad a los aditivos alimentarios. Algunas personas tienen reacciones digestivas y otros síntomas después de comer ciertos aditivos alimentarios. Por ejemplo, los sulfitos utilizados para preservar las frutas secas, los alimentos enlatados y el vino pueden desencadenar ataques de asma en personas sensibles.

Celiaquía. Aunque, en ocasiones, se considera una alergia al gluten, no provoca anafilaxia. Al igual que una alergia alimentaria, supone una respuesta del sistema inmunitario, pero es una reacción única más compleja que una simple alergia a un alimento. La ingesta de gluten, proteína que está presente en el pan, las pastas, las galletas y muchos otros alimentos que contienen trigo, avena, cebada o centeno, desencadena esta enfermedad digestiva crónica. Si se padece celiaquía y se come alimentos que contienen gluten, ocurre una reacción inmunitaria que ocasiona daños en la superficie del intestino delgado, lo que produce una incapacidad para absorber ciertos nutrientes.

Algunos factores de riesgo de alergia alimentaria son tener antecedentes familiares, asma u otras alergias, y en cuanto a la edad, son más frecuentes en los niños, especialmente en los bebés y los niños pequeños.

La mejor forma de prevenir una reacción alérgica es saber qué alimentos pueden provocar los signos y síntomas y evitarlos. Para algunas personas, esto es una simple molestia, pero para otras resulta muy difícil. Además, algunos alimentos pueden estar muy ocultos cuando se usan como ingredientes en algunas comidas, especialmente en restaurantes y otros entornos sociales.

  • Medidas a tomar en caso de sufrir alergia alimentaria:
  • Ser consciente de lo que comes y bebes. Asegúrate de leer cuidadosamente las etiquetas de los alimentos.
  • Si ya tuviste una reacción grave, usa una plaqueta identificatoria o collar de alerta médica para que los demás sepan que tienes una alergia alimentaria, en caso de que tengas una reacción y no puedas comunicarte.
  • Tener cuidado en los restaurantes. Asegúrate de que el mozo o el cocinero sepan que en ninguna circunstancia puedes comer el alimento al que eres alérgico.
  • Planificar las comidas antes de salir de tu casa. Si es necesario, lleva alimentos libres de alérgenos cuando viajes o asistas a un evento.
  • Avisarle a las personas importantes que tu hijo tiene una alergia alimentaria. Habla con los cuidadores, maestros, los padres de los amigos de tu hijo y otros adultos que interactúen regularmente con tu hijo.

Fuente: Clínica Mayo