El día después

Lic. Psic. Mariela García Menéndez

Hace aproximadamente un año, la sociedad había empezado a especular con “el día después”, esto era, el día que ya no hubiera pandemia. Luego se entendió que más que el día después era mejor hablar de la nueva normalidad ya que eso sería lo que se instalaría una vez que se terminara la epidemia en nuestro medio. Si bien esto aplica a la sociedad en su conjunto, para los pacientes que transitaron por la COVID-19, existe un día después diferente: el día después del alta médica.

La identificación de la necesidad de apoyo de los pacientes transitando por la COVID-19 y sus familias llevó a que MP creara un grupo de trabajo multidisciplinario para atenderlos en forma integral.

El abordaje profesional en el acompañamiento emocional de los pacientes implicó todo un desafío porque todos -pacientes y profesionales- nos enfrentábamos a lo desconocido y ello requería mucha ductilidad. Como no podía ser de otra manera nuestros principales aprendizajes nos lo brindaron generosamente los pacientes. Los profesionales nos enfrentamos a un enemigo desconocido: muchas herramientas para el combate eran conocidas, pero había que usarlas de otra manera.

El proceso psicológico de cada paciente es diferente y depende de un sinnúmero de variables entre las que podemos mencionar la edad, las características personales, el historial de patologías previas, la forma de contagio, las vivencias y los recursos de afrontamiento. Sin perjuicio de ello, podemos identificar que la COVID-19 produce en general un elevado desgaste emocional, un aumento de los síntomas de ansiedad, angustia, depresión y un estrés postraumático expresado por insomnio, pesadillas, pensamientos rumiantes, entre otros.

El tiempo y proceso de recuperación se ve impactado por la evolución de la enfermedad. La recuperación no es igual para quien transitó la enfermedad en forma asintomática que para quien tuvo sintomatología intensa o pasó por una internación en un CTI.

Al inicio referíamos el día después y esa es una particularidad de la COVID-19: el proceso de recuperación no finaliza luego de cumplido el tiempo de aislamiento y tener el alta médica. Regresar a la vida cotidiana no resulta sencillo: la fatiga se mantiene por un buen tiempo; permanece el temor a contagiar; aparece el miedo al juicio del entorno y se mantiene la sensación de vulnerabilidad. Además, unos meses después del alta, comienza el temor a contagiarse nuevamente, lo que lleva a reeditar las emociones vividas.

Mención aparte merece la situación donde el paciente fallece. La elaboración del duelo de pacientes que no han podido ser acompañados es muy complejo. También hay que destacar que, si el doliente a su vez está transitando la enfermedad, la pérdida conspira con su propio proceso de recuperación.

El día después se transforma en un desafío para el paciente, su familia y el equipo de profesionales. El proceso requiere de mucha paciencia, tolerancia y dejarse ayudar. La confianza en sí mismo y en el equipo es fundamental en la recuperación sabiendo que más allá del tiempo que lleve, es posible.

Licenciada en Psicología por la UdelaR, Psicóloga clínica, Magister en Cuidados Paliativos por la Univ. de las Palmas de Gran Canaria, Diplomada en Cuidados del Adulto por la Escuela de Graduados de la Fac. de Medicina, UdelaR, Especialista en duelo por el Instituto IPIR, Barcelona.