Vuelta al trabajo

Fuente: Organización Internacional del Trabajo (OIT)

Cuando llegó el coronavirus a nuestro país entendimos que varias cosas cambiarían y llevaría su tiempo que vuelvan a ser como antes, entre ellas, para muchos de nosotros, la presencia física en el puesto de trabajo.

Es importante que la empresa tome medidas para evitar que la decisión termine jugando en contra y se genere contagio entre los colaboradores, ya que como sabemos es un virus de rápida propagación.

Regresar a la empresa de manera presencial es decisión y responsabilidad de cada organización debiéndose ajustar a las recomendaciones gubernamentales para el cuidado de todos.

La OIT – Organización Internacional del Trabajo señala que todos los empleadores deben llevar a cabo de antemano medidas de evaluación del riesgo y velar por que su lugar de trabajo cumpla estrictos criterios en materia de seguridad y salud, a fin de minimizar el riesgo de exposición de los trabajadores al COVID-19.

LOS ASPECTOS A SER CONTEMPLADOS SON:

 
  • Identificar los habilitados a volver: dentro de los trabajadores debemos considerar las situaciones de cada uno, sabiendo que algunos tienen patologías, viven con personas mayores o tienen niños a su cargo que no han regresado a la escuela y en esta situación de distanciamiento no es posible dejarlo al cuidado de un familiar u otra persona.

  • Distancia física: se debe organizar el trabajo de manera que permita el distanciamiento físico entre las personas introduciendo turnos para evitar grandes concentraciones en las instalaciones en un momento dado. Se pueden usar otros espacios que por esta situación hayan quedado sin uso, como pueden ser las salas de reuniones, para generar nuevos puestos y mantener la distancia recomendada de 2 metros.
    Considerar si es necesario la instalación de barreras físicas como mamparas transparentes, protección facial, cintas separadoras o adhesivos en el piso.
    Quienes deban viajar en ascensor deben hacerlo con tapaboca y se aconseja no más de dos personas juntas.
  • Reuniones de trabajo: lo recomendable es evitar hacer las presenciales y utilizar la tecnología para realizar reuniones virtuales. En caso de ser imprescindible se aconseja el uso de tapabocas, dejar espacio entre los asistentes, evitar saludo tradicional y limpiar y ventilar correctamente la sala una vez finalizada.

 

  • Higiene: promover la cultura de lavado de manos, facilitar alcohol en gel en los escritorios y en la entrada de la empresa; fomentar una buena higiene respiratoria cubriéndose la boca y la nariz con el codo doblado o con un pañuelo desechable al toser o estornudar.

  • Limpieza: promover una cultura de limpieza regular de las superficies de los escritorios y puestos de trabajo, los pomos de las puertas, teléfonos, teclados y objetos de trabajo con desinfectante, y la desinfección periódica de las zonas comunes como los baños. Es importante la ventilación continua de los lugares de trabajo.

  • Formación y comunicación: capacitar a directivos, gerentes y mandos medios sobre las medidas adoptadas para prevenir el riesgo de exposición al virus y sobre cómo actuar en caso de infección por COVID-19. Alentar a los trabajadores con síntomas sospechosos de haber contraído el virus a que no acudan al lugar de trabajo, desinfectar adecuadamente su espacio de trabajo y proporcionar vigilancia sanitaria a las personas que hayan estado en estrecho contacto.Debemos ser cuidadosos en el modo que se comunica al resto de la organización ya que se han observado conductas discriminatorias contra personas que han estado en contacto con el virus.

    También debemos tener en cuenta que durante una pandemia como la que estamos viviendo, las personas pueden tener altos niveles de estrés, producidos por la incertidumbre del presente y futuro de la situación laboral o de los cambios en los procesos y disposiciones laborales. Podemos encontrarnos con colaboradores que pasen por depresión, agotamiento o ansiedad.

    Podemos colaborar desde la organización generando una buena comunicación con información actualizada para dar sensación de control. Poner a disposición un lugar donde las personas puedan expresar sus preocupaciones; establecer modelos de conducta donde los directivos o gerentes pueden ser un ejemplo para el personal bajo su supervisión, mostrando cómo mitigar el estrés.

    Promover desde la empresa tiempos para la salud física, la buena alimentación, el humor y técnicas que promuevan el diálogo, soluciones innovadoras y cambios positivos de actitud.