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05.07.11
¿CÓMO CUIDAR LA PIEL EN INVIERNO?
La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, y sus funciones son: dar forma al cuerpo, proteger los músculos y órganos internos, equilibrar la temperatura corporal, proteger al organismo de infecciones externas, evitar la penetración de los rayos ultravioletas, establecer relaciones sensoriales con el medio ambiente y ser el reflejo de enfermedades sistémicas.
Generalmente con la proximidad del verano empezamos a pensar en nuestra piel y sus cuidados creyendo que el mal sólo viene dado por el sol.
En invierno tenemos que ser igualmente cuidadosos, ya que el frío también hace su trabajo, por ejemplo hace que nos veamos más pálidos, consecuencia no sólo de la falta de sol, sino también de la vasoconstricción que hace que la piel reciba menos nutrientes y oxígeno haciendo más lenta la exfoliación acumulándose células muertas.
Las pieles que más sufren este tipo de efectos son las blancas y delicadas, así como las que están expuestas al aire acondicionado o calefacción en forma directa y permanente.
Las recomendaciones que te damos son: realizar una limpieza profunda por la noche, realizar una exfoliación casera una vez por semana, utilizar crema de rostro que hidrate o humecte la piel, seguir usando filtro solar, alimentarse en forma adecuada, beber dos litros de agua por día y evitar los ambientes demasiado calefaccionados, que hacen que la piel pierda humedad por evaporación.
Es importante tener en cuenta qué tipo de piel tenemos para darle un cuidado correcto:
● Seca: Es de aspecto opaco y rugoso. Tiende a descamarse, debido a la escasa presencia de grasas y agua. Es preciso tratarla con cremas hidratantes y no usar ni jabones ni lociones astringentes.
● Grasa: Al tener los poros dilatados se genera un ambiente propicio para la aparición de puntos negros y espinillas. Estas pieles requieren una limpieza especial con lociones y cremas que impidan la acumulación de impurezas.
● Mixta: En este tipo de pieles existe una zona seca y otra más bien grasa. Se debe hidratar la zona seca y reducir la secreción sebácea en la zona grasa.
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