Conducir un auto es comprender, admitir y respetar a los demás. Manejar defensivamente es conducir evitando accidentes a pesar de las acciones incorrectas de los demás y de las condiciones adversas.
Es el enfoque positivo de la conducción, mantener el control de su seguridad en sus manos teniendo todos los posibles riesgos y la forma de evitarlos.
Para conducir de manera defensiva se deben conocer todas las señales y reglamentos de tránsito vigentes, estar alerta y conocer las situaciones peligrosas que pueden presentarse en cualquier momento, anticiparse y prepararse ante cualquier eventualidad. Es la habilidad de decidir a tiempo lo más conveniente y saber manipular los controles del auto y ejecutar perfectamente las maniobras básicas de conducción: dar vuelta, estacionarse, cambios de velocidad, rebasar, entre otras.
Los accidentes se pueden causar por factores naturales (lluvia, neblina, sol de frente), condiciones de la carretera (anchura, pendiente, arqueo, sinuosidades), condiciones del conductor (alcohol, fármacos, fatiga, tensión), exceso de velocidad o condiciones del vehículo.
Para evitar un siniestro se debe reconocer anticipadamente la situación que se deberá afrontar, conocer la defensa y actuar a tiempo sin dudas ni titubeos.
Los choques de frente se pueden evitar estando atento al tránsito que viene en dirección opuesta, conducir a la derecha no muy cerca de la línea central, reducir la velocidad cuando ve que un vehículo que viene de frente puede colocarse en su carril por alguna razón y salirse de la carretera en caso de prever un posible accidente y siempre cuando el terreno de al lado sea seguro (no caer al vacío o un río).
Ser chocado de atrás se puede evitar indicando las intenciones de manejo con el señalero, parando suavemente, mirando por el espejo retrovisor y manteniendo la distancia con el vehículo de atrás. En caso que el otro conductor siga muy próximo a su auto invítelo a pasar.
Al entrar en una intersección, el conductor del vehículo deberá obedecer las indicaciones del semáforo o del policía de tránsito. Haga conocer sus intenciones permitiendo hacer saber a los demás lo que piensa hacer y hacia dónde piensa ir. Siempre verifique en su espejo retrovisor que el conductor que le sigue ha comprendido sus intenciones.
El buen conductor debe observar, prever y actuar.
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